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Ecuador/Vie.18/Jun/2021

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Rosalía Arteaga Serrano

La ira desatada

08 de junio de 2021 01:00

En estos últimos tiempos hemos visto en nuestro continente como, país tras país, son sometidos a excesos y a violencia, que obedece a diversas causas como lo ocurrido en el 2019 en el Ecuador y en Chile, y que se ha desatado en las últimas semanas en Colombia, en donde se advierte violencia de lado y lado, en conflictos que se alargan y que causan pérdidas de vidas y también una enorme zozobra generalizada.

Este domingo es el Brasil el que ha sido azotado por la violencia, sobre todo la ciudad Amazónica de Manaos, en donde facciones criminosas se ensañan con los bienes públicos y privados, emiten comunicados que son publicados en los medios y amenazan seguir causando destrozos en toda la ciudad, como represalia por el fallecimiento de unos de sus líderes.

Sorprende el poder de los criminales desde las prisiones, desde donde dan órdenes que se cumplen, atemorizan a los ciudadanos, exigen que la población no salga de sus casas y se vuelven los verdaderos dueños de las ciudades. No es la primera vez que esto ocurre en el Brasil, ya se han evidenciado situaciones similares en las enormes metrópolis de San Paulo y Río de Janeiro, donde, después de las explosiones de violencia, se han establecido treguas y hasta pactos entre las autoridades y los grupos y bandas criminales que aterrorizan a la población.

La ira se desata, se destruyen los equipamientos urbanos, se saquean e incendian los negocios, los bancos, los autos que se encuentran en las calles y avenidas. Se ve como la policía se siente impotente y se viven situaciones apocalípticas que no habríamos imaginado.

A veces son los delincuentes que se organizan en carteles y en grupos tan poderosos que desafían a las autoridades hasta con armamento pesado, en otras es el pueblo saturado, descontento, que empieza con manifestaciones pacíficas que luego desembocan en olas de violencia, producida a veces por infiltrados o por la misma fuerza de un pueblo desbocado que pierde la cordura.

En todo caso, es menester siempre buscar el germen de estas situaciones que se desbordan y causan caos y miedo, a veces son decisiones equivocadas de las autoridades de turno, en otras es el crecimiento del poder del narcotráfico, del crimen organizado que tiene características de supranacional y que ya no escogen las sombras de la noche para actuar, sino que lo hacen a la luz del día, con la fuerza de las armas y la incapacidad para ser parte de una sociedad.

Se necesita reflexión, pero también fortalecimiento de las instituciones del estado, seguridad jurídica, pero sobre todo conciencia ciudadana basada en procesos de educación permanente.

 

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