La gran ironía de ser Mark Zuckerberg

- 24 de junio de 2016 - 00:00

Mark Zuckerberg, fundador y director de Facebook, celebró un hito de Instagram (la aplicación para compartir fotos adquirida por Facebook) tomándose un selfie y subiéndolo, ustedes lo adivinaron, a Facebook. Con esto celebraba los 500 millones de usuarios mensuales, y 300 millones de usuarios diarios, que utilizan Instagram. La foto revela más que la distribución abierta de los espacios de trabajo dentro de Facebook, donde seguramente todo el mundo ya está harto de fingir trabajar viéndole la cara el jefe. Chris Olson, un usuario de Twitter, se percató de una particularidad: tanto la cámara de la laptop de Zuckerberg como el micrófono de su laptop estaban cubiertos con cinta adhesiva.

Edward Snowden nos advirtió, y nos sigue advirtiendo, acerca de los peligros sobre nuestra privacidad, y también sobre todos los hackers o agencias estatales listos para hackearnos (como la CIA, de la cual, al parecer, no hay cómo creer ninguna conspiración, o el Senain, del cual debemos creer todas las conspiraciones, cuando en realidad debemos desconfiar, en mismo grado, de los dos… es decir, debemos desconfiar constante y profundamente). Alguien que estuvo tomando nota de todo esto fue Zuckerberg, y lo importante es no perder la ironía en todo esto.

¿Tiene Zuckerberg (y el resto de mortales) algún motivo por el cual ser paranoico? Sí. Al final del día hay una buena probabilidad de que Zuckerberg sea el blanco de algún ataque, y cubrir su cámara para evitar que sea hackeada suena, en este punto, bastante razonable. Tanto así que hace dos años la publicación The Atlantic consideró como ‘epidemia’ este tipo de hackeo, lo cual significa que no sería mala práctica que el resto también lo hagamos.

Viendo a mi alrededor, la mayoría de mis colegas ya lo hacen. No somos un grupo particularmente importante ni un blanco particularmente apetecible (es más, yo ni soy blanco), pero no por eso quiero ver a mi privacidad violada. Y si Zuckerberg lo hace, quien tiene hordas de expertos a su disposición y básicamente recursos ilimitados, entonces deber ser la mejor solución posible. ¡Que hasta James Comey, director del FBI, lo hace!

Pero regresando al tema, los archivos filtrados de Snowden revelaron que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés) usa dos programas para tomar control de las cámaras y tomar fotos. Lo mismo con los micrófonos. La gran ironía de todo esto es que Zuckerberg no es ajeno a invadir nuestra privacidad. En 2010, Facebook reseteó todas las configuraciones de los perfiles de sus usuarios a ‘público’. No es lo único que Facebook hace con nuestra privacidad: ha utilizado nuestras fotos para enviar publicidad a nuestros ‘amigos’, utiliza nuestro comportamiento para personalizar la publicidad que recibimos, y hasta sabe cuánto tiempo tenemos la pantalla de Facebook activa en nuestro celular. No hay mucha diferencia entre esto y lo que hacen las agencias de inteligencia. Bueno, para los libertarios del mundo, sí hay una diferencia: nosotros aceptamos voluntariamente exponernos a esta invasión, le damos clic en aceptar, ‘leemos’ los términos, y luego directo a subir fotos de nuestras mascotas. Pero lo que no hemos aceptado es permitir que la NSA tenga acceso directo a esta información. Y la NSA la tiene, a través del proyecto ‘Prism’, con el cual Facebook colabora desde 2009.

La ironía se cuenta sola cuando se cierra el círculo y Zuckerberg tiene que tapar su cámara. Supongo que es un buen momento para que nosotros hagamos lo mismo. (O)