La expedición del Granma

02 de diciembre de 2011 - 00:00

Libre, en virtud de la amnistía política, concedida por la presión de la opinión pública, por el asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, Fidel Castro no desmayó en su propósito de liberar a su patria del tirano Fulgencio Batista.
Recordemos que, en la prisión, Fidel escribió su estremecedor alegato “La historia me absolverá”, en el que estableció los lineamientos fundamentales de un programa avanzado de realizaciones democráticas. Las mismas que, adoptadas en forma progresiva posteriormente, marcaron el paso a la construcción del socialismo.

Frente al creciente peligro que se cernía sobre su vida, optó por el exilio. El 7 de julio de 1955 salió de La Habana hacia México, prometiendo regresar. Ahí lo esperaba Raúl, quien ya se había exiliado. En México conoció al joven médico argentino Ernesto Guevara de la Serna. A ambos los unió una gran simpatía por su coincidencia ideológica. Y junto a Raúl, el Che, Camilo Cienfuegos, Juan Almeida y un puñado de aguerridos insurgentes, inicia clandestinamente el más riguroso entrenamiento militar, bajo la dirección del coronel Alberto Bayo Giraud, ex combatiente de la Guerra Civil española, exiliado también en ese país. 

Conminados los revolucionarios por las autoridades para abandonar lo más pronto el territorio mexicano, se ven obligados a adelantar la expedición del Granma (significa abuela). Un yate de madera, construido en 1939, con capacidad para 25 personas.

En la madrugada del 2 de diciembre de 1956, hambrientos y extenuados por la penosa travesía, 82 rebeldes desembarcan en Playa Colorada, provincia de Oriente. Se ignora su destino.

Descubiertos por el aparato militar gobiernista, que ya estaba alertado, los jóvenes fueron víctimas de la más feroz persecución. Sobreponiéndose a la naturaleza inhóspita, solo doce sobrevivientes con siete fusiles logran llegar a la Sierra Maestra, dando inicio a la guerra de guerrillas.

Paulatinamente fue vertebrándose el Ejército Rebelde. Los campesinos prestaban todo tipo de ayuda. El primer campesino que se incorporó fue el comandante Guillermo García Frías. La primera mujer: Celia Sánchez Manduley, una de las principales baluartes de la lucha armada; fallecida el 11 de enero de 1980.

Después de dos años y un mes triunfó la guerra de guerrillas. El 1 de enero de 1959 Batista huyó a la República Dominicana. El 8, el pueblo cubano comenzó a construir su propio destino.

De ahí que el desembarque del Granma, hace 55 años, lleva a recordar el inicio de la epopeya que cambió radicalmente el panorama de nuestro continente y del mundo.