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Ecuador/Sáb.17/Abr/2021

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Karen Garzón-Sherdek

La diplomacia de las vacunas

19 de febrero de 2021 00:00

Con la pandemia de la covid-19 que ha dejado hasta el momento una fuerte crisis económica, política y sanitaria con más de 2,42 millones de muertes, los países han priorizado la adquisición de vacunas a ser administradas a la población. Un boletín publicado el 17 de febrero por Naciones Unidas ha sido revelador: 10 países han concentrado el 75% de las vacunas; mientras que, alrededor de 130 países aún no reciben ninguna dosis. Por ejemplo, Canadá compró cinco veces la cantidad de vacunas que necesita para su población.

Frente a esto, António Guterres, Secretario General de la ONU, calificó el proceso de vacunación como desigual e injusto, y ha indicado que es imperativa la equidad de la distribución para de esta forma asegurar que todas las personas puedan acceder a las mismas. De igual forma, se evidencia que, mientras algunos países han avanzado mucho en el proceso de vacunación, por ejemplo, Chile que registra 9,9 dosis aplicadas por cada 100 habitantes; otros países como Ecuador alcanzan apenas el 0,01.

Lo cierto es que las vacunas se han convertido en una estrategia diplomática, constituyendo hoy por hoy un elemento imperioso para la influencia geopolítica de varios países, entre ellos Estados Unidos, Rusia y China.

China hizo de la distribución de las vacunas un eje central de sus relaciones internacionales, no solo para mejorar su imagen al haber sido el país con el paciente cero; sino también, como parte de su influencia regional y mundial. Asimismo, la estrategia de los países productores será usar las vacunas como un insumo para mejorar relaciones o aliviar tensiones.

A pesar de que al principio los países desconfiaban de la vacuna rusa (la primera vacuna en aprobarse) por no haber estado en la fase tres, la Sputnik (llamada así en honor al primer satélite con el cual Rusia salió a la carrera espacial) está ganando poco a poco confianza y posicionamiento. Al saber que esta vacuna efectivamente funciona, Rusia ha podido reforzar el éxito de haber sido el primer país en fabricar la vacuna, y esto le ha dado legitimidad para distribuirla en países como Argentina, Venezuela, México, países de Asia y Europa. Por supuesto, las ex repúblicas soviéticas no quieren negociar esta vacuna.

Finalmente, Estados Unidos no se queda atrás. Aunque la vacuna fue justamente anunciada luego de que Trump perdiera las elecciones, apenas el exmandatario se enteró, se atribuyó ese mérito. Actualmente, Pfizer-BioNTech (EE.UU. y Alemania) es la más usada en 61 países y Moderna es la tercera con presencia en 27 países.

 

 

 

 

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