La cultura, primera clave de cimarronismo

- 08 de abril de 2015 - 00:00

De cimarronismo en política. Es comenzar por el principio de cualquier formación, la que sea y más aún si es el necesario background  político. La política en su esencia es expresión cultural del pueblo que la gestiona; y no al revés. Sin embargo, el ejercicio político no está libre de los avatares de la historia, los procesos de dominación social (y cultural) y el intento de perpetuación de las desigualdades económicas (el capitalismo y sus reacomodos ideológicos). El objetivo principal de toda operación política es el poder para mejorar unas condiciones de vida que se consideran muy desfavorables, opresivas y desventajosas para una comunidad.

Es redundancia obligatoria, para que se entienda que a la comunidad afroecuatoriana le sirve muy poco su relativa pasividad en este tema (“ser verbo o sustantivo” no es solo un dilema de Ricardo Arjona). Nicolás Maquiavelo y Karl Marx casi agotan el tema: “La política no es el lugar de los debilitados”. (No es textual, sino interpretativa). O sí, pero devolviéndose de víctima a combativo oponente.     

Los Pueblos Negros de las Américas han resistido de todas las maneras posibles, han sido la costilla de Adán del grupo dominante, o sea su invento a imagen y desemejanza, en las veredas han aplaudido y agitado banderitas al próximo líder que los dejará en el mismo lugar (no como estatua de sal, más bien salados), uno que otro (u otra) fue visibilizado a control cercano y más nada. Los números negativos de las investigaciones socioeconómicas retratan mejor lo dicho. Algo cambia para bien en esta marea progresista, por eso es esta la oportunidad de pasar de la resistencia (y la persistencia) a la existencia. Es decir, la negritud ecuatoriana (por dentro de la diversidad que somos) sea motivo y activo político autónomo en la realidad ecuatoriana.

Este jazzman propone estas cinco claves de cimarronismo: cultura, política, filosofía, historia y el acervo comunitario. Hablar de cinco no es lindero dogmático o quizás se podrían reducir, no sé, si alguien quiere debatir sobre estas líneas, que sea mediante acciones. Ahorrando bla, bla, bla, con las líneas del hermano Imamu Amiri Baraka (1934-2014): “Por cultura quiero decir cualquier forma o conjunto de historia humana presente en los hábitos conscientes o inconscientes de los pueblos”, en lenguaje expresivo: habla, poder y cultura. Pensar y actuar en política en el Ecuador progresista del siglo XXI, en este ámbito constitucional y con la formulación aceptada de Buen Vivir (para nuestra comunidad afroecuatoriana enmarcada en el Ubuntu renacido en América) es fundamental nuestra cultura.

En las comunidades negras de las Américas no se ignora el carácter épico de su travesía por la esclavización, el ninguneo de sus derechos políticos en las repúblicas poscoloniales y el aniquilamiento cultural (también físico) en el capitalismo y en su versión más despiadada, el neoliberalismo. De ahí nuestro movimiento político.