La convención nacional de Alianza PAIS

- 09 de abril de 2014 - 00:00

El próximo 1 de mayo se reunirá en Esmeraldas y su militancia aspira a que se tomen decisiones para su mejor organización y funcionamiento, así como para afianzar el proceso de cambios que lleva adelante la Revolución Ciudadana, en proyección al Socialismo del Buen Vivir, proyecto estratégico esperanzador, en construcción, definido en sus bases esenciales desde la diversidad, que asume diversas vertientes del pensamiento revolucionario, humanista, integracionista, bolivariano, alfarista, del marxismo latinoamericano y la Teología de la Liberación, adecuados a la realidad nacional.

La línea política para fortalecer la acción del Gobierno que defina la Convención de AP debe buscar reforzar la política de alianzas con las organizaciones sociales que luchan por el cambio, comprometido con los valores éticos, para construir un país mejor, digno, de justicia y soberano, identificado con los pueblos del mundo, víctimas del sistema capitalista hegemónico, que sufren los efectos de la depredación, contaminación, explotación social, crímenes y abusos imperialistas. Y luchan por su definitiva independencia y por la democratización pacífica del planeta.

Los principios y programa de AP la definen como una organización, alianza de organizaciones, movimientos y colectivos, que lucha por la democracia, igualdad, solidaridad, diversidad para eliminar la opresión, dominación, injusticia y miseria, siendo su objetivo histórico construir el socialismo a la ecuatoriana, con recursos, creatividad, esfuerzo y prioridades nacionales.

Es fundamental que la Convención reajuste creativamente los principios organizativos que le dieron vida jurídica el 14 de noviembre de 2010; estos son: participación, autonomía respecto al Estado, democracia, transparencia y rendición de cuentas, organización de la sociedad, primacía del interés colectivo sobre el individual, respeto a la diversidad, autoformación de los miembros, liderazgo y sentido colectivo, solidaridad y reciprocidad.

Desde ellos, debe decidir las estructuras organizativas, ojalá lo más pronto sea partido, que se vincule a las masas, apoye y contribuya a la organización de las juventudes, mujeres, profesionales, trabajadores, campesinos, intelectuales y otros; defina una política clara de alianzas, destierre el sectarismo, grupos que actúan como trincas locales y coordine acciones de apoyo, promoción, difusión y desarrollo de programas y proyectos del Gobierno; y una acción permanente de capacitación política e ideológica, buscando que la población se adhiera con más fuerza al proyecto político.

La directiva de AP no debe ser reemplazada por el buró de gobierno, y se debe programar la acción coordinada de una y otro.

AP en este momento histórico es clave para el desarrollo de la RC y futuro del país. A sus dirigentes les toca actuar con desprendimiento, amplitud democrática y creatividad. Su organización debe ser responsablemente ajustada, sin odiosas exclusiones.