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Fausto Segovia Baus

La agonía de las instituciones

30 de junio de 2021 00:46

Las instituciones, desde el punto sociológico, son la familia, la salud, la educación, la economía, la justicia, la cultura, el ambiente, la comunicación, la seguridad y el estado de derecho. Algunos confunden la institución con los edificios o la infraestructura de las empresas públicas, privadas o no gubernamentales.

¿Qué está pasando con las instituciones en el Ecuador? Existe la hipótesis –y también la sospecha- que la mayoría de las instituciones nombradas existen en el papel, se hallan en el Registro Oficial, pero funcionan a medias y en forma defectuosa, reactiva y no proactivamente. Las garantías que proclama la Constitución son declarativas, cuando, de acuerdo a la teoría del derecho, son de obligado cumplimiento. Y la burocracia –salvo excepciones- vive en la indiferencia pasiva.

Causa grima ver -casi todos los días- en los noticiarios cómo la gente clama por un servicio público eficiente, desde casos insignificantes derivados de una contravención en la calle, hasta un atropello o asesinato por sicarios, desapariciones y muertes por coronavirus. Las víctimas tienen que luchar, organizar plantones, redes sociales y fundaciones para “sensibilizar” a las autoridades de las instituciones, ahogadas en los trámites. Y aunque algo ha mejorado con la conectividad, la pesada tramitología conspira para que se haga justicia. La industria del sicariato avanza a pasos agigantados.

Así, el clima de violencia es tal que algunas ciudades y pueblos del Ecuador están tomados por bandas que defienden supuestos “territorios”, y en esas refriegas mueren delincuentes y también policías que defienden el orden público. El tráfico de drogas está debilitando a la sociedad y todas las instituciones en su conjunto. La ausencia de un Estado garante y defensor oportuno de los derechos humanos es manifiesto.

Es tiempo de despertar ante la agonía de las instituciones y generar nuevas opciones desde el (nuevo) Estado, la sociedad civil (fortalecida) y el sector privado (comprometido) para concertar un pacto social viable, que permita el ejercicio pleno de los derechos en los hechos. El papel de los medios de comunicación, en este contexto, es importante, unido a un nuevo sistema educativo que prepare personas eficientes en lo productivo; sensibles en lo social; y, con nuevos liderazgos éticos.

¡Porque la democracia está en verdadero peligro!

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