Inicio del siglo XXI en Ecuador

- 25 de agosto de 2018 - 00:00

En Ecuador, luego de varios gobiernos derrocados, se inició a partir de 2007 y de la Constituyente de 2008, una década de inversiones y producción de beneficios sociales.  Los beneficiados consideran una década ganada. Los dueños del capital, una pérdida para sus intereses.

La experiencia ecuatoriana se sumaba a varios gobiernos progresistas que proponían políticas sociales y la unidad de sus pueblos por medio de Unasur y la Celac. Se perfilaba un nuevo horizonte de autonomía y libertad geopolítica. Pero rondaba la pregunta: ¿Qué estará haciendo agenciosamente la política de Estados Unidos para evitar esas expresiones democráticas de varios pueblos? Comenzó en Paraguay y siguió en Honduras una nueva alternativa para cambiar gobernantes elegidos con el papel de los Parlamentos produciendo golpes de Estado blandos y cambiando a los presidentes y sus políticas.

Como parecía imposible frenar las propuestas y corrientes en Argentina, Brasil, Bolivia, Venezuela y Ecuador, apareció entonces la política antiética del desprestigio, la difamación, la maledicencia, el cultivo del odio. Para algo se disponía de los poderosos medios de comunicación: Luego vendría la acción de los parlamentos y la justicia para acabar con las figuras que lideraban los movimientos progresistas.

En Brasil se consiguió el objetivo, no solo de retirar a la presidenta, sino de encarcelar al futuro candidato seguramente triunfador. El mismo procedimiento se aplicó en Argentina con la expresidenta, el exvicepresidente. Como se aplicó en Venezuela aún sin resultados.

El caso ecuatoriano es similar porque es parte del proceso latinoamericano. Había que cultivar el odio buscando la acusación del desprestigio, primero con el Vicepresidente, para enjuiciarlo y encarcelarlo, y se intentaría continuar con el expresidente. No importaría la legalidad de los procedimientos ni la razón de los procesos.

Lo fundamental es la acusación sin fundamento sobre el odio cultivado. Agenciosamente actuaría cada uno de los personajes escogidos para el funesto proceso planteado de cambiar drásticamente de rumbo de los procesos progresistas establecidos y en marcha. (O)