Indispensable control bancario financiero

- 02 de julio de 2014 - 00:00

El Gobierno envió a la Asamblea el proyecto de Código Orgánico Monetario y Financiero que busca, ajustando y eliminando una veintena de leyes, fusionar en un solo cuerpo legal los mecanismos para establecer políticas y regulaciones, supervisión y controles del sistema monetario financiero, que involucra a la banca pública, privada, economía popular solidaria y regímenes de valores y seguros.

Ya era hora. Tras la secuela perversa y dramática del atraco bancario de 1999 en el gobierno de Mahuad y el salvataje de la banca corrupta, así como la aplicación de nefastas políticas neoliberales del FMI y leyes que organizaron la especulación como prioridad, relegaron la producción y provocaron la crisis, era indispensable para afianzar los cambios y apuntalar el nuevo modelo de industrialización con equidad esta norma, que  posibilitará la aplicación de políticas y regulaciones en los ámbitos monetario, crediticio, cambiario y financiero, así como de seguros y valores, a través de la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera que se crea.

El código crea las condiciones para una acción coherente e integral de política económica, permitirá controlar los planes y presupuestos de crédito e inversión de las entidades financieras públicas, ejercerá controles a las privadas para que se adecúen a las metas macroeconómicas, establece controles para que termine la fiesta de la especulación, libertinaje financiero, fuga de capitales, exportación de ahorro, desvío del dinero de los depositantes, atracos bancarios y salvatajes estatales con dineros públicos, crédito informal y estafas de entidades ‘cohete’, gansteriles, sin controles estatales.

Crea, por fin, la institucionalidad necesaria para coadyuvar al crecimiento económico, solventando y dando seguridad a la actividad productiva, estimulando el consumo e inversiones, defendiendo el interés nacional en el ámbito del comercio y finanzas internacionales, fortaleciendo las garantías de depósitos y el régimen de seguros, poniendo fin a la usura y explotación de un sistema podrido, que a lo largo de los tiempos ha enriquecido a pocos, sacrificado a muchos, relegado lo productivo, hipotecado la nación al capital de rapiña, sin rendición de cuentas; utilizó al Estado y puso de rodillas a la sociedad, controlando directa y cínicamente las entidades para determinar en su interés las políticas, autorregulándose y controlándose, desde el BCE, Contraloría, Súper de Bancos y otras.

Busca revertir esta odiosa situación poniendo a la banca y al capital al servicio de la economía y sociedad, favoreciendo el gran objetivo de liquidar el estado burgués y el reino de los mercados, base de la explotación social y concentración de la riqueza.

Por cierto que la estructura y roles de las entidades que se crean con el proyecto, así como la integración de los directorios, deben ser bien analizados y discutidos en la Comisión y pleno de la Asamblea, para evitar repeticiones, convertir en juez y parte a funcionarios, y tener certezas en la búsqueda de eficiencia organizativa y administrativa de los entes públicos para que cumplan de mejor forma sus roles específicos.