In dubio pro pillos

- 09 de septiembre de 2018 - 00:00

El presidente Lenín Moreno tiene una prueba categórica frente a la opinión pública. El bloque legislativo aliancista prepara un nuevo golpe contra la moral pública bajo un disfraz impensable.

Se trata de una ley discutida entre enero y mayo de este año, aprobada en segundo debate el 14 de agosto y enviada al Presidente de la República dos días después con el falso membrete de luchar contra la corrupción. Los revolucionarios creyeron que nadie lo notaría e introdujeron una excepción al delito de asociación ilícita, que es la figura penal con la cual la justicia encerró al exvicepresidente Jorge Glas por sus vínculos con la empresa Odebrecht.

En el literal f del acta de aprobación plenaria se puede leer la nueva figura penal que sustituye y extingue a la anterior tipología destinada a sancionar el crimen de asociación ilícita. Con esta maniobra política la administración de justicia deberá aplicar la regla de favorabilidad al reo, declarar consumada la pena por la desaparición del delito y liberar a todos los revolucionarios acusados por esta falta. Esto es legislar con dedicatoria.

A la Asamblea no le gusta la competencia e intenta tirar a la basura el todavía insuficiente trabajo de la justicia en contra de corrupción. El cambio consiste en introducir al acto criminoso la acción de planificación, con lo cual los instructores penales ya no deberán demostrar solamente la asociación entre las personas para delinquir, sino que además deberán probar sus procedimientos dolosos manifestados en planos que deberán estar materializados en una acción ejecutiva.

Se busca entorpecer el trabajo de los fiscales y los jueces exigiéndoles que prueben que los coludidos en contra de la moral pública no solo estaban asociados, sino que además actuaron bajo una planificación y que esa programación delictiva se intentó actuar. Es imposible.

A los coludidos y beneficiarios de los fondos públicos les espera la libertad con esta ley. Gracias, revolución. (O)