De la ignorancia no se vuelve

- 04 de octubre de 2019 - 00:00

José Luis Martínez Almeida es alcalde de Madrid. Pero trascendió las fronteras de su país gracias a su participación en un programa de televisión en el que un grupo de niños, en edad escolar, le hacían preguntas para que elija una respuesta. Entre salvar al Amazonas o a la Catedral de Notre Dame, el alcalde no dudó.

Escogió a la iglesia y dejó fluir su eurocentrismo, justificando que lo mejor que le había pasado a España desde la recuperación democrática, fue el ingreso a la Unión Europea.

De paso, el bueno de Martínez Almeida justifica por elevación, aquella reflexión de Charles De Gaulle, en cuanto a que “Europa comienza en los Pirineos”. Algo que aún hoy millones de europeos sostendrían si no fuera porque necesitan del sol, de la misma forma que millones de italianos afirman, que “Nápoli es África…”.

Asusta saber que esas ideas rectoras gobiernen y decidan sobre la vida de los demás. Pero Martínez Almeida puede dormir tranquilo. El no está solo. Todavía no recibió la solidaridad de Jair Bolsonaro ni de Marine Le Pen.  

Y es que hay una internacional de bajísimo intelecto que no es de izquierda ni de derecha, ni socialdemócrata ni democristiana.

Casi al mismo tiempo que el señor alcalde, un senador y candidato a la vicepresidencia en Argentina, Miguel Ángel Pichetto, negó el desempleo en su país, justificando que “le damos trabajo a 400.000 venezolanos…”. Además de desconocer la crisis, reincide en la idea de frenar la llegada de extranjeros, como si Buenos Aires fuera Berlín, tal como alguna vez lo llegó a comparar Cristina Kirchner.

A veces, nos asalta la sensación de que en esta era, marcada por la desvalorización de la democracia y las ideas, las sociedades ungen al poder a personas que juegan irresponsablemente con sus palabras y sus decisiones, sin tener en cuenta que a estas también las puede cargar el diablo. Algo que alarma. Porque del ridículo y de la ignorancia no se suele volver. (O)