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Ecuador/Sáb.27/Nov/2021

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Simón Valdivieso Vintimilla

Hola...

20 de marzo de 2021 12:06

“Hola. Ayudo GRATIS a adultos mayores a inscribirse en el plan de vacunación. Yo les creo el correo para que pueda acceder. Si saben de alguien que me escriban”. 

Acciones como esas son las que nos fortalecen en un escenario de una sociedad en descomposición por la ausencia de solidaridad y el reposicionamiento de la viveza criolla como forma de vida, que viene a ser pan de todos los días y ya la hemos palpado en otras instancias. 

La viveza criolla es la hermana gemela de la corrupción. Y es así que a la una orilla está el altruismo de una cibernauta, por supuesto joven, y a la otra orilla el ejercicio del poder por parte de un ciudadano como es el Gobernador del Distrito 4400 de Rotary Internacional que ha afeado la imagen de una grande y noble institución mundial, nacida del seno del Masonería Universal cuyo objetivo esencial es la solidaridad. 

Tantos y tantos slogans se han construido en esa institución y se hace cada año, lo que permite a los rotarios del mundo cumplir con el mensaje de quien es electo Presidente, y en lo más temprano el lema del Presidente de Rotary Internacional para el período 2021-2022 “Servir para cambiar vidas”. El Gobernador Rotario de por acá, ha echado a traste el lema del máximo representante del rotarismo en el mundo, causando repulsa entre propios y extraños, de tal suerte que se ha pedido su renuncia. 

Los mensajes del rotarismo tienen una carga humanitaria por excelencia. Me recuerda el del anterior Presidente (2020-2021) “Rotary abre oportunidades” con lo que pidió a los rotarios que creen oportunidades, que fortalezcan su liderazgo, ayuden a poner en práctica las ideas de servicio y mejoren la vida de los necesitados. Al parecer al rotario que se vacunó e hizo vacunar a 560 socios en Samborondón no le llegó el mensaje, pero lo preocupante es que los vacunados también son rotarios. Alguien debió recapacitar pero no lo hizo. 

Es decir, han sido cortados con la misma tijera. Pero, por unos cuantos no pueden pagar todos. De ahí que no cabe el adagio popular de que “justos por pecadores”. (O)

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