Hacia la posconsulta

- 31 de enero de 2018 - 00:00

El 4 de febrero el pueblo se pronunciará masivamente por el Sí en la consulta. Será un espaldarazo importante para la Revolución Ciudadana y su gobierno. Más allá del interés de determinados sectores que dicen respaldar la consulta y estar por el Sí, pero que, en esencia, buscan dividir, interferir el proceso de cambios iniciado en 2007, con amplios beneficios por el pueblo y la nación, aunque con errores, que se deben corregir y deudas por acciones y reformas ofrecidas y no realizadas como la agraria, urbana y del conocimiento.

Lenín Moreno está en la línea correcta de dialogar y lograr acuerdos con los diversos sectores, en función de los objetivos del proceso, desechando volver a viejas políticas y prácticas egoístas, que beneficiaron a pocos, fomentaron la economía especulativa, regímenes laborales ultraexplotativos, en un marco de endeudamiento externo leonino y pérdida creciente de la soberanía nacional.

La recuperación de instituciones clave, verdaderas conquistas democráticas, que nacieron con la Constitución de Montecristi, como el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), que deberá ser organizado de manera diferente, que sea representativo de la sociedad en su conjunto, base de construcción del Estado democrático participativo, impulsor del desarrollo y progreso social, soberano y laico, multiétnico y pluricultural, que propicie la participación del pueblo para evaluar la gestión pública, con base en una organización seria de la rendición de cuentas y adecuada planificación, con la acción coordinada de las funciones del Estado para preservar el buen uso de los recursos públicos, prevenir la corrupción con eficientes metodologías de selección de las autoridades de control. Esta es una gran tarea que demanda la adopción de serios mecanismos de calificación de integrantes, idóneos, de alta calificación patriótica, ajenos a prejuicios, odios y rencores.

La gran tarea posconsulta se deberá complementar con la aprobación de un plan de acción inmediata, que supere el momento económico difícil, sin relegar los planes y proyectos sociales ofertados, cuyos contenidos son impecables por su seriedad y visión integral, como Toda una Vida y Casa para Todos. Por lo demás, se impone una nueva política de alianzas y un movimiento político seriamente organizado y democrático para gestionar esta gran tarea. (O)