Genocidio

- 05 de julio de 2018 - 00:00

Muy pocas veces son noticia de primera plana las matanzas que ocurren en diferentes partes del mundo que son verdaderas atrocidades y genocidio. Ya se ha hecho parte de la historia lo que sucedió en el llamado Holocausto judío, pero en pleno siglo 21 sucede lo mismo que dijimos nunca más debía pasar: gobiernos dictatoriales y milicias extremistas exterminan sistemáticamente a personas en África, Asia y aun en Centroamérica y Sudamérica. Y hasta no hace mucho sucedió también en Europa.

Vemos con simpatía la película Hotel Ruanda, pero no nos inmuta la realidad de que fueron aniquilados unos 800.000 seres humanos en 1994. Y lo asombroso es que estábamos más preocupados por los gorilas y otros simios en peligro de extinción en Ruanda, que por lo que estaba ocurriendo con su gente. La verdad es que, en el pasado siglo 20, empezamos a crear movimientos para proteger especies en peligro de extinción, pero nos olvidamos de proteger a las personas.

Mi generación fue educada con imágenes sobre una posible catástrofe nuclear y el horror del Holocausto judío y con mucho entusiasmo coreamos en nuestras manifestaciones: “Nunca más”; sin embargo, la politización del “Nunca más” no ocurrió en el siglo 20 y tampoco en lo que va del siglo 21.

Pero ya no hay más tiempo; debemos terminar con las peores atrocidades del mundo que hacen que miles de africanos se ahoguen en el Mediterráneo huyendo de feroces dictaduras. O tal vez las masacres de jóvenes en Caracas o en Managua. Debemos tener un rol preponderante frente a estos crímenes contra la humanidad. Habrá que hacer ruido político y pagar el costo político que esto demanda.

Nuestro país no puede ser indiferente; ni por afinidad política ni por cualquier tipo de similitud diplomática forzada. Tenemos que avanzar como sociedad y como ciudadanos a tener una posición frontal contra estos peores lugares del mundo, contra el peor sufrimiento y contra este tipo de asesinos que ya rondan por nuestras fronteras y han matado a nuestros hermanos. (O)