Gallos y gallinas sin huevos

- 10 de agosto de 2020 - 00:00

Seguramente esta columna será rechazada. Seguramente, los que tienen precio, creerán que me vendí. De lo que estoy convencido es que mis amigos, no tan amigos y lejanos conocidos, se merecen leer esta columna. Léanla cuantas veces sea necesario, hasta que les entre.

El 2020 se inauguró con otra bomba: Pedro Rivadeneira Sandretti, padre de Gabriela Rivadeneira, era detenido por lavar cinco millones de dólares a través de su hotel de lujo. Sin siquiera conocer si la cifra era real, los medios de comunicación y las redes sociales concluyeron con desparpajo que “por fin se halló la ruta del dinero de la Gaby”.

Durante semanas arrastraron un nombre construido durante seis décadas. Durante meses, cual repetidoras andantes, reprodujeron todo lo que decían los medios de comunicación y hoy, que su víctima ha sido sobreseída porque la Justicia consideró que no existen pruebas en su contra, porque no había ni cinco millones ni hotel, todos ustedes guardan silencio.

¿Por qué los medios de comunicación reproducen, con las ondas expansivas de la dinamita, que un hombre es detenido y procesado, pero son incapaces de poner en primera plana que ha sido sobreseído por ser inocente? ¿Por qué ustedes, que lanzaron todo el lodo que guardan en sus conciencias, hoy son incapaces de reproducir, con la misma efervescencia, que el hombre no es culpable?

Miren, gallos y gallinas sin huevos, -valentía- no es vilipendiar la honra desde la comodidad de sus sofás con la protección y anonimato que les reviste su pantalla de celular. -Valentía- es tener el coraje de ponerse de pie y, al menos desde el lugar “heroico” de sus nombres de usuario, reproducir que el papá de su enemiga es inocente; -valentía- es tener la decencia de pedir perdón.

Entiendo que el concepto de -presunción de inocencia- les genera náusea y mareo, pero les explico: todos, es decir, correístas, anticorreístas, lo que comen pan, los que comen mierda según la Gaby, pero todos, tienen derecho a que se les trate y considere inocentes mientas fiscalía no haya podido destruir dicha presunción constitucional.

Sé que preferirán cerrar este link y fingir que con ustedes no es. Pero por favor, si van a reproducir esta columna, que venga acompañada de las disculpas respectivas. Y que les quede claro: la única garantía que tienen ustedes de que mañana se respete su propia presunción de inocencia es convirtiéndola hoy en tendencia. (O)

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