¡El frente progresista va!

- 15 de agosto de 2018 - 00:00

Una tarea prioritaria de PAIS (PATRIA ALTIVA Y SOBERANA) es la organización del Frente Progresista, amplio, sin protagonismos individualistas ni propósitos utilitarios, que pueden provocar divisiones. Su comité ejecutivo es el que debe convocar, con reglas claras, respeto mutuo y participación abierta de los aliados para decidir su organización y línea política, en defensa del proceso de cambio, con los ajustes necesarios de interés nacional.

Esto supone apoyo decidido al gobierno y su plan; reincorporar organizaciones que se han alejado o están al margen; defender la Constitución, derechos y conquistas sociales; superar el momento fiscal difícil, con equilibrios y ponderación, sin afectar a sectores vulnerables. Tener conciencia de que reactivar el aparato productivo, alentar las inversiones y generar empleo no puede significar retrocesos en términos de soberanía.

Demanda flexibilidad, lo que no implica devolverse a políticas del pasado, ultraexplotativas en lo laboral, en beneficio de grupos hegemónicos que buscan privatizar todo, liquidar o absorber empresas públicas; las que, por su parte, deben mejorar su eficiencia.

El Frente debe, de inmediato, con objetividad, diseñar un plan electoral unitario, vinculado al interés de territorios y comunidades y organizar en forma plural el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social definitivo (CPCCS), que estimule la organización popular, auditorías ciudadanas, selección idónea de autoridades de control, ejecución de un plan anticorrupción, sin rencores ni revanchismos, sabiendo que quienes hoy fungen de “transparentes” fueron autores, cómplices o encubridores del alto endeudamiento, entrega del petróleo, atracos bancarios, etc.

Debe apoyar la organización de la Economía Popular Solidaria (EPS), el uso productivo de la infraestructura, la transformación agraria y fortalecer la salud y educación públicas, seguridad social y vivienda popular, como prioridades.

El Frente debe ser de todos, superando viejas prácticas; ser garantía de unidad patriótica y base para la acción del gobierno en esta hora compleja de narcotráfico, terrorismo y guerras impulsadas por potencias imperiales, lo que obliga, a su vez, a reiterar en  la política de no intervención. (O)