Hay que formar gobernantes del futuro

- 12 de junio de 2019 - 00:00

En los años ochenta, la crisis económica, social y política de América Latina se sumó a la de carácter administrativo, que agravó los problemas históricos de la administración pública, principalmente en lo referente a la calidad de los servicios prestados a la población, tales como el de la salud, de la educación, vivienda y seguridad.

La transición política de los noventa dio lugar a nuevas aspiraciones para la sociedad latinoamericana. Este contexto evidenció la deficiencia de la capacidad de la administración pública tradicional. En este escenario, se ensayó la descentralización del sistema administrativo y adopción de nuevas tecnologías gerenciales como estrategias de la denominada reforma del Estado.

En América Latina, donde el Estado es el principal responsable de los procesos de desarrollo, la capacidad administrativa pasó a ser fundamental en los procesos de democratización y en el ajuste de las nuevas demandas institucionales y sociales. En Ecuador se crearon varias instituciones de modernización del aparato público nacional, tales como el Consejo Nacional de Modernización (Conam) y más recientemente la Secretaría Nacional de Planificación (Senplades).

Los resultados en el ámbito del desarrollo de la gestión de lo público no han sido evidentes. Las razones son varias, pero destacan la visión tecnocrática y normativa de la reforma institucional del Estado, el poco conocimiento de las dinámicas sociales y políticas locales. Esta visión hizo que desde los escritorios de los tecnócratas con discursos vacíos construyeran propuestas simples y descontextualizadas sobre el desarrollo institucional del Ecuador.   

En la actualidad se torna necesario, a propósito del Acuerdo Nacional, que existe una claridad sobre la modernización de la gestión pública y principalmente de sus gestores.

El Gobierno debe colocar como estratégica la necesidad de la formación del servicio público con técnicas que viabilicen la gestión de las políticas públicas nacionales; hay que darle un apoyo decidido al Instituto de Altos Estudios Nacionales -IAEN (la Universidad de Posgrado del Estado), responsable de la formación del servicio público, para que pasen por sus aulas todos los servidores del Estado y principalmente los de mayor responsabilidad; y aprendan en sus aulas  cómo se gestionan las organizaciones del Estado.

Esta es una necesidad obvia que debe ser canalizada por los líderes actuales de nuestro país y que apoyará con fuerza en la institucionalización del Estado ecuatoriano. (O)

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