Ecuador post FMI y otros

- 30 de marzo de 2019 - 00:00

Los conductores de la política económica nacional han realizado importantes movimientos pro reactivación y dinamización de la economía; movimientos vinculados al Plan de Prosperidad armado y que despertaron el interés de siete organismos multilaterales –incluyendo el FMI– para respaldar financieramente esa misión.

Desde el Estado se destacó la adherencia del FMI a la hoja de ruta económica (colocación de $ 4.200 millones) a lo largo de tres años. Desde el FMI se expresó el beneplácito sentido ante el comportamiento económico y social nacional. Cabe colegir que este Acuerdo de Facilidad Extendida (tasa de interés que bordea los 3 puntos porcentuales, y con techo de pago a 10 años) es atractivo y equivale a otro logro del Gobierno ecuatoriano, especialmente cuando medidas son nuestras y no impuestas. Ahora, ¿relajar IVA e ISD?

Revisando documento país-FMI, la 12ª meta estructural (a cumplir prodesembolso) consiste en remitir al Legislativo –en Octubre– una reforma tributaria, la cual “(…) pasando de los impuestos directos a los indirectos, (…)” perseguirá incrementar ingresos (de 1,5 a 2% PIB). Agrego lo sugerido por varios economistas y cientistas sociales quienes hablan de una subida del IVA (impuesto indirecto). Frente a ello, comparto la apreciación opuesta que tiene don Paul Krugman sobre alzas del impuesto al consumo. Aterrizando: si estamos buscando crecimiento económico, y sin olvidar que el consumo por parte de los hogares es protagónico en esa tarea, el incrementar punto(s) a la tasa IVA equivaldría a desestimular el consumo y deprimiría la capacidad adquisitiva; muy especialmente recordando el contexto de contracción alertado en el Foro de Davos. Ergo, condiciones vuelven irracional la idea de alza. De paso, la última alza del IVA (2016-2017) causó caída en la recaudación de este tributo, conforme cifras SRI. Si yo fuera ministro de Economía, apostaría por relajar IVA e ISD, y mayor ajuste salarial estatal. (O)