El FMI no ayuda, agrava la vida popular

- 20 de marzo de 2019 - 00:00

El Directorio Ejecutivo del FMI aprobó un crédito por $ 4.200 millones que serán entregados en tres años. Con ese motivo se ha recordado las exigencias del organismo dominado por las potencias capitalistas, que por esa vía imponen las políticas de ajustes a los países sometidos, en función de sus intereses.

Como antes, ahora exige un “reequilibrio” de la masa salarial, una “optimización cuidadosa y gradual” de los subsidios a los combustibles, y “repriorización” del gasto de capital y bienes y servicios, así como una reforma fiscal. También se dice que buscará “restaurar” la competitividad, “aumentar la transparencia” y para colmo “contrarrestar la corrupción”.

Estas frases suenan bien, pero lo que se sabe, por la práctica del Fondo, es que, para lograr esos objetivos, el gobierno debe despedir miles de trabajadores, reducir o eliminar los subsidios, aumentar impuestos como el IVA y reducir otros en favor de inversionistas y poderosos empresarios.

Todo aparecerá, como antes, en la tristemente célebre “carta de intención”, que se convertirá en el verdadero plan de acción neoliberal que reemplazará, al plan de gobierno; lo que, como ya han anunciado algunas organizaciones, provocará reacciones de los trabajadores y sectores populares, como en tiempos de la partidocracia.

Algunos medios han recordado, lo que los gobiernos hicieron, en su turno Oswaldo Hurtado (2); León Febres Cordero (3); Rodrigo Borja (3); Sixto Durán (2); Gustavo Noboa (2); y Lucio Gutiérrez (1). En total 13 cartas, de las cuales apenas 3 fueron cumplidas, porque el pueblo rechazó sus contenidos nefastos.  

Yamil Mahuad y Fabián Alarcón no necesitaron presentar cartas de intención porque hicieron más allá de lo que el organismo exigía. Abdala Bucaram, que fue derrocado en menos de 6 meses, no se propuso negociar. Todos los gobiernos se sometieron a esas políticas antipopulares en materia laboral (despidos y reducción real de salarios), fiscal (recortes presupuestarios, eliminación de subsidios, alza en tarifas de servicios básicos), en lo monetario financiero, devaluaciones, alza en las tasas de interés.

Los resultados: recesión productiva y crisis, endeudamiento externo leonino e indiscriminado, mayor pobreza, emigración masiva, inestabilidad política (7 gobiernos en una década). Las exigencias del FMI y sus políticas neoliberales no ayudan a los países dependientes; lo contrario, los somete y agrava sus problemas. ¡Ya veremos los contenidos de la nueva carta de intención! (O)