Una fiscal profesional y valiente

- 11 de junio de 2020 - 00:00

Diana Salazar fue nombrada Fiscal General de la Nación por el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) transitorio. Y tras resolver un par de impugnaciones, el pleno del Consejo procedió a designar a Salazar, que se desempeñaba en el cargo de directora de la Unidad de Análisis Financiero y Económico (UAFE), nombrada para esa posición por Lenín Moreno y fue la mejor puntuada del concurso con 88,17/100.

La fiscal Salazar no tuvo realmente impugnaciones serias, excepto especulaciones sobre el caso FIFAGate y la insinuación de que su examen escrito fue mediocre al haber obtenido 10/20, y claro, estaba entre telones su relación con el presidente Moreno. Y fue esto lo que me indujo a pensar que este nombramiento era otra de las deslumbrantes actuaciones presidenciales.

Sin embargo, Diana Salazar ha sabido manejar los difíciles casos de corrupción de altas autoridades del anterior Gobierno. Y, de hecho, su actuación ha puesto en relieve que el sistema judicial está todavía influenciado (especialmente los jueces) por oscuras presiones que liberan a los delincuentes o retardan la aplicación de la justicia. Yo dudaba de ella y confieso que estaba equivocado. Aún me queda la suspicacia de que hay influencia presidencial en su accionar, pero es muy eficaz. Y eso es lo que un fiscal debe ser: un profesional que actúa para investigar y perseguir casos criminales; pero, sobre todo, proporcionar consejo y guía legal y de procesos a los otros jurisconsultos, agentes fiscales y oficinas gubernamentales que participan en dichas investigaciones.

No hay duda de que los estándares para la gestión de una fiscal que investiga la justicia criminal involucran lo que debería o podría ser en una forma condicional, pues realmente el mundo criminal y especialmente la corrupción gubernamental, y aún la privada (que tiene total relación), es una enredada trama de hechos y datos que tienen que ser aclarados de acuerdo a las circunstancias.

De todas maneras, Salazar está cumpliendo con las expectativas de la gente y parece gozar de la simpatía y aprecio de los ciudadanos. Nos da un hálito de esperanza en alcanzar la justicia en un entorno nacional en el que todo nos sale mal. (O)

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