Festival Equis

- 03 de diciembre de 2019 - 00:00

El domingo pasado concluyó la primera edición del Festival Equis, un festival de cine feminista que presentó 34 películas (documentales y de ficción) en Quito y Guayaquil sobre los más variados temas relativos a la igualdad de género; enfocados, estos, desde diversas perspectivas, con el plus de que venían de diferentes partes del mundo.

Se presentó, entonces, al feminismo en su pluralismo (que es, quizás, su característica más importante). La idea detrás del festival y su posterior ejecución nació por parte de varias mujeres dedicadas al ámbito del cine y la comunicación.

El resultado ha sido más que alentador, por lo que se espera que Equis vuelva cada año con nuevas películas, que perdure en el tiempo y que nos muestre las diferentes luchas que varias mujeres alrededor del mundo están dando por la reivindicación de derechos.

Del festival hay que destacar, además, que innovó en su propuesta: fue particularmente interesante ver –en pleno centro de Quito, en la noche iluminada y algo ruidosa de los inicios de las fiestas– una función al aire libre sobre el acoso callejero.

Por absurdo que pueda parecer, este es un problema demasiado común: al caminar por las calles, en el transporte público, solo para poner dos ejemplos recurrentes, la mayoría de las mujeres han sufrido acoso.

El tema general me permite recordar algo que he dicho ya en algún otro lado: las dos mejores películas que se han hecho en los últimos años en Ecuador, Alba y La Mala Noche, han sido realizadas y dirigidas por mujeres en torno a mujeres. Las películas de Ana Cristina Barragán y Gabriela Calvache son auténticas piezas de arte que vale la pena analizar con detenimiento.

Mujeres hablando de mujeres, de sus preocupaciones más íntimas, de sus problemas más caros, de sus miedos y frustraciones, a través del cine –esa forma de la literatura o de la poesía que a menudo logra cautivarnos y que debemos cuidar ante sus diversas formas de banalización– para hacernos reflexionar sobre temas que varias generaciones habían escondido bajo la alfombra.

Y que están llamados a quedarse entre nosotros y a seguirse difundiendo y discutiendo, aunque resulte molesto para quienes se atacan –ahora lo sabemos– lo mismo con unos senos que con un grafiti o una coreografía. (O)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: