Fanon de Wimbí (III)

- 03 de enero de 2018 - 00:00

Hilario Carabalí fue uno de los últimos decimeros (escriben décimas sin faltar a la rima y al ritmo oral) y contrapunteadores (de la misma manera, solo que al instante y de viva voz) que conocí. Él juntaba esas dos virtudes en una. Hecho de no sé qué material tenía programa de radio en Antena Libre de Esmeraldas y estuvo al micrófono escasas semanas antes de morir a los 98 años. “No hubo tal revolución de Concha, los negros batallaban por tierra y libertad”, palabras más, palabras menos, informaba el guayacánico Hilario. El 2 de junio de 1885, es decir, hace 132 años fueron comprados los territorios de la Comuna Río Santiago-Cayapas, por gente negra liberta. Doble compra: libertad de cuerpo y tierra para vivir aquellas las “vidas que les iban a faltar”.

¿Cuándo fue que la negritud ecuatoriana se propuso conseguir tierra y libertad? ¿Acaso influencia del republicanismo haitiano? ¿O fue una constante illescana desde el afinque en Portete? Estanislao Ponce y Nicolás Jiménez pagaron, a Isolina Weir, tres mil doscientos sucres, al contado, más gastos de alcabalas, según consta en los archivos de historia. Un dineral a la época. En 1852, se destinaron 400 mil pesos para indemnizar a los esclavizadores por 8 mil personas esclavizadas, mientras que en el 1854, la producción de cacao fue un poco más de 800 mil pesos. Así se financió el proyecto político de la actual clase gobernante, concuerdo con el maestro Juan García. Ahora dicen que no hay ni centavos para el Decenio de la Afrodescendencia ecuatoriana.

Las veces que este jazzman ha hecho referencia, dentro y fuera del país, a este emprendimiento singular de nuestros Ancestros los boquiabiertos eran mayoría. De acuerdo, la gestión política-administrativa de la Comuna Río Santiago-Cayapas pasa por horas bajas, hermanos más radicales dirían bajísimas, la responsabilidad es de quienes jamás entendieron ni entenderán la riqueza material, cultural y política de su significado histórico. (O)