¿Grandes expresidentes o malhechores?

- 06 de julio de 2018 - 00:00

No. Lula, Cristina y Correa han sido simplemente malhechores, que se han apropiado del Estado bajo promesas demagógicas a un gran número de personas en el continente más desigual del mundo. Pero mejorías que mal pueden resistir a un buen ajuste fiscal que les saque los derechos, los empleos y las esperanzas.

No hay cómo comparar sus gobiernos con los que les suceden, porque su populismo ha quedado marcado en la conciencia y en la memoria de la gente. La única forma de ponerlos en su debido lugar es transformándolos en malhechores, en practicantes de irregularidades administrativas, para su provecho personal, con jueces que hacen de las leyes instrumentos de persecución política, que judicializan a la política, para tratar de borrar todo lo que se ha hecho en esos gobiernos, para que desaparezcan de la cabeza y de los corazones de las personas.

Todos esos líderes populares son víctimas de las más burdas campañas de calumnias, para buscar destruir reputaciones construidas con políticas populares, nacionales, democráticas, defendiendo a sus países y a sus pueblos.

Hay que borrar todo lo que países latinoamericanos han vivido en este siglo y la única manera es criminalizar a sus líderes. Los jueces tratan de quitar al pueblo el derecho de decidir democráticamente los destinos de sus países. ¡Imaginen a Lula candidato a la presidencia de Brasil! ¡Imaginen el pueblo argentino decidiendo si prefieren lo que ha sido el gobierno de Cristina o lo que hace el gobierno del FMI! ¡Imaginen al pueblo ecuatoriano juzgando lo que Rafael Correa ha traído para Ecuador y lo que hacen los que lo acusan de forma burda!

Lula, Cristina y Rafael Correa son víctimas de persecuciones políticas movidas por los medios, por jueces arbitrarios, en contra de la voluntad de sus pueblos. Para ello tienen que destruir la democracia, judicializándola, si no, saben que los pueblos de esos países dirán que, bajo los gobiernos de esos líderes, han vivido los momentos más virtuosos de sus vidas y que desean retomar ese camino de solidaridad, de justicia y de dignidad. (O)