Estrategia del cambio integrativo

- 12 de octubre de 2018 - 00:00

Todo el universo en cada instante se encuentra en constante cambio. Lo único permanente es el cambio. El creer que algo no cambia es una ilusión, porque, así no lo veamos, siempre está sucediendo. Las afirmaciones científicas, aparentemente definitivas, posteriormente son ampliadas, reducidas e incluso pueden ser negadas.

Cualquier realidad que se examine tiene múltiples niveles de explicaciones y sus límites, desde la externa hasta las interpretaciones más profundas y microscópicas. Para examinar una realidad se requiere la integración de múltiples visiones personales y disciplinares.

Ningún ser humano puede percibir y comprender por sí solo cualquier realidad. Requiere el aporte de las demás integrando los conocimientos y evidencias dispersas. Nadie es dueño absoluto de la verdad.

El planeta Tierra, tanto en la naturaleza como en las sociedades humanas, se encuentra en un dilema; corrige o acelera el proceso de destrucción y contaminación ambiental y la acumulación de la riqueza en pocas manos y la pobreza y miseria de la mayor parte de la humanidad.

La madre Tierra no debe estar en manos del azar, del libertinaje de los que quieren hacer lo que les da la regalada gana, de los egoístas, deshonestos y acumuladores de riqueza que desprecian las necesidades del resto de los seres vivos. El reto es vivir en amor, paz, justicia y armonía entre todos.

Se requiere urgentemente un cambio estratégico cultural y educativo integrativo en todas las personas, instituciones, organizaciones, gobiernos, comunidades, ciudades, países y las naciones unidas en su conjunto.

El cambio estratégico tiene cinco componentes: conservar lo positivo, eliminar las deformaciones culturales, incorporar los aspectos positivos que tienen otras personas y culturas que no tenemos, criticar y rechazar los aspectos negativos que tienen los otros e innovar y crear lo que antes no existía. Reconstruiremos cada identidad y nos salvaremos todos. (O)