Estar jodido

- 09 de mayo de 2014 - 00:00

Si eres indígena, del Oriente y vives cerca de un pozo petrolero, estás jodido. No solo por las características sociodemográficas, casi un estigma, que han convertido a estas minorías en las comunidades menos favorecidas por el ‘Milagro Ecuatoriano’, sino también porque, sin importar la ética, ni la lógica legal, ni la jurisdicción ni el juez, las multinacionales petroleras se encargarán, después de jalonearte por una recreación de Bleak House por todo el continente, de insultarte un poco para luego obligar a que tus representantes les paguen a ellos $ 15 millones por honorarios legales, como para que no te queden ganas de nada más que de morir lentamente de cáncer. Jodido en serio.

Hace una semana, el juez Lewis Kaplan falló en una corte en Nueva York a favor de Chevron, impidiendo que los ecuatorianos afectados por la contaminación de Texaco (absorbida por Chevron en 2001) puedan monetizar la ejecución del fallo de $ 9,5 billones en daños reparativos. En un manifiesto legal de 500 páginas donde tildó a los ecuatorianos de ‘extorsionistas’, ‘mentirosos’ y ‘criminales’, el juez Kaplan también les ordenó que pusieran en un fideicomiso a nombre de Chevron todos los dineros otorgados de la ejecución del fallo en otros países donde Chevron tiene bienes (Chevron y Patton Boggs, una de las firmas representando a los ecuatorianos, llegaron a un acuerdo en el que Patton Boggs se comprometía a pagar a Chevron $ 15 millones, emitir una declaración de arrepentimiento y retirarse del caso.).

Es decir, un juez en una corte en Nueva York ahora tiene jurisdicción en el resto del mundo. Los delirios de grandeza que da el petróleo. Y la misma posición transnacionalista que ya fue revertida hace dos años por una corte de apelaciones, al mismo juez, en el mismo caso.

Chevron argumentó que el fallo en las cortes ecuatorianas (donde Chevron insistió que se siga el juicio) estaba manchado por corrupción, y que fue escrito, palabra por palabra, por los abogados de los demandantes. El juez Kaplan estuvo de acuerdo. Y tanto estuvo de acuerdo, que no se sonrojó al repetir en su fallo todas las declaraciones, palabra por palabra, que hizo Chevron.

El abogado general de Chevron, Hewitt Pate, ha manifestado que este engorroso proceso legal podría terminar si el Gobierno ecuatoriano estuviera seriamente dispuesto a negociar con la compañía.

Esto de una compañía cuya idea de una disculpa es ambigua. Hace poco, un pozo de gas natural de Chevron explotó en Pensilvania, produciendo un incendio que duró días y que contaminó a las comunidades cercanas con gases tóxicos (además de producir la muerte de un trabajador). Chevron pensó que sería apropiado repartir cupones para pizza gratis a los residentes locales. Los cupones tenían fecha de caducidad.

Sí. Si eres amazónico, estás jodido.