Escribamos Moscú en español

- 19 de junio de 2018 - 00:00

En medio del Mundial, vale hablar de la nomenclatura de países y ciudades. La primera regla es recordar que nuestro idioma es el español. Porque ya nos mandaron el calendario de juegos con un tal país “Morocco”, en vez de Marruecos. Así como escribimos Moscú y no Moskva (transcripción del cirílico Mockba); tampoco debemos escribir New York. La Ciudad Gótica, Gran Manzana, Babilonia moderna, se llama Nueva York en español. Al hablar, pronuncien Munich como leen. Algunos pronuncian ‘miú-nik’ como en inglés. La pronunciación alemana sería ‘miún-jen’. Mejor pronunciemos en español ‘mú-nich’, con la CH de cholo. Sería como pronunciar ‘pa-guí’ para nombrar a la capital francesa, París.  

Volvamos a la escritura. Aunque chillen los chinos, Pekín es la capital de China, en español. Y aunque se irriten los israelíes, yo escribo Jerusalén terminada en N. Porque Beijing y “Jerusalem” van contra la fonotáctica de nuestra lengua. El sonido NG no existe en español y odiamos acabar en M las palabras (álbum es una excepción). Por eso la Biblia registra Jerusalén y querubín, cambiando la M final hebrea a N. En cambio, el portugués no puede acabar las palabras en N y los brasileños terminan el Padrenuestro diciendo “Amém”, aunque en hebreo sea amén, es decir, así sea. Pongamos tilde en Seúl, como la ponemos en París.

Las ciudades modernas o las que se nombraban poco en el español de hace un siglo, más o menos, se escriben tal cual. Por eso escribimos Cambridge en vez de Cambrigia y Mainz en vez de Maguncia.

Pasando un ratito al inglés, vale aclarar que se añade City a una ciudad, cuando hay el riesgo de confundirla con un país o estado. New York City se distingue del estado homónimo. Mexico City y Panama City (sin tildes en inglés) son otros ejemplos. Así que en Ecuador solo habría Esmeraldas City y Loja City, pero no Quito City. La población de Miami Beach se llama así  para no confundirla con la ciudad de Miami. Pero está mal decir Manta Beach, pues la ciudad de Manta tiene playas propias. (O)