Oportunidad histórica frente a la dificultad

- 29 de abril de 2019 - 00:00

Tiempo después de que se llevó a cabo el diálogo público entre el Primer Mandatario ecuatoriano y cinco miembros de AER, he invocado varias partes del mismo en las entregas anteriores, para mejor reflexión del tema –de interés nacional– que compartía en ese momento. Esta entrega no es la excepción.

En el acto comunicacional anteriormente referido, una de las almas radiodifusoras formuló una determinada pregunta, y añadió a la misma que “hay voces que dicen…”. Como réplica, el presidente Moreno desmintió lo que aseguran tales voces, agregando que: “En este momento dice (el expresidente) que me encuentro muy mal de salud. ¡Yo me siento bastante bien!”.

Días después, el licenciado Juan S. Roldán, secretario particular del presidente Moreno, en entrevista para el programa Hora 25 (Teleamazonas), afirmó, refiriéndose a la terminación del asilo al señor Assange: “El presidente Moreno tomó la decisión valiente y soberana (…) la decisión tomó tiempo (…) porque (…) había que preparar las condiciones de (…) investigar a profundidad los intentos de redes de desestabilización para el país (…)”.

A renglón seguido, la semana pasada, el vicepresidente Sonnenholzner concedió una entrevista a revista Vistazo, donde la periodista manifestó: “Desde el correísmo se pronostica que Lenín Moreno va a renunciar”; a lo que él esgrimió: “Leo que (el Presidente) se enferma, renuncia. (…) Hay una estrategia de desestabilizar, se basa en rumores de que el Presidente se va, (…)”.

Bajo el escenario descrito, considero que se debe subrayar dos aspectos: 1) un presidente debe actuar sin temor ni favor, es decir, haciendo lo que debe hacer, más allá del famoso “costo político”; y, 2) ante la dificultad que el vicepresidente Sonnenholzner destaca, la oportunidad histórica del Presidente está en culminar ese viaje que él inició (con el país, de copiloto) y que conoce perfectamente: desde “el tiempo de la confrontación” al “tiempo de reencuentro”. ¡Lo acompañamos! (O)