Tatiana Hidrovo Quiñónez

Enseñar “programación” a los niños

01 de abril de 2021 00:00

Una de las propuestas esgrimidas en la campaña electoral para designar presidente del Ecuador es la de enseñar a los niños a programar computadoras. Este es un tema de fondo, que de instituirse determinará las características de nuestra sociedad en el futuro: no tendremos millennials, sino individuos cuyo objetivo esencial no será la sociedad, sino la relación con la máquina.

Hace 70.000 años el Homo sapiens creó el lenguaje social para organizarse en comunidad, reproducir la vida, representar y subjetivar la realidad. Sin el lenguaje social no es posible pensar, establecer relaciones complejas, hablar con los otros, hablar consigo mismo y desarrollar conciencia de ser. El lenguaje social parió a la humanidad. Sin el lenguaje no seríamos humanos.

Actualmente se ha colocado al lenguaje social en un lugar secundario, considerado económicamente inútil, a no ser que sea aplicado al marketing. Se ha posicionado la enseñanza por competencias y prácticas, atacando al pensamiento crítico y analítico. Entre los efectos de esta no-educación está la reducción del vocabulario que usamos para designar al mundo.

El mercado, verdadero dínamo del neoliberalismo, busca destruir todo aquello que permita la relación entre los humanos y de éstos con la naturaleza. Pretende que nuestra principal interacción sea con las máquinas, específicamente las computadoras y dispositivos, porque de esa manera pagamos, dependemos más de la tecnología y sustituimos el lenguaje pensante por el informático.

El lenguaje informático es un lenguaje no humano porque sus signos no permiten comunicar ideas, nombrar las cosas, las acciones, las metáforas y las sensaciones. El lenguaje informático es solo eso, un lenguaje para ordenar a una máquina, para que haga cálculos, movilice un instrumento o conecte. El aprendizaje de la computación no debe ser más que una opción posterior, justamente para evitar que nos dominen por medio de máquinas.

Sabemos muy bien que la revolución tecnológica, la depredación del planeta, el mercado como fe y la complejización de todas las dimensiones de la realidad, marcan el nuevo tiempo. Sin embargo, en vez de desarrollar capacidades para identificar y resolver los grandes problemas de la vida, proponemos programar la mente de los niños, para que piensen como máquinas, dependan de las máquinas, amen a las máquinas y les digan:  &#*¨´. (O)

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