Quien con lobos se junta a aullar aprende

- 14 de marzo de 2019 - 00:00

Es un refrán español que indica que el tipo de personas que uno se rodea, suelen definir lo que aprendemos de ellas, sea bueno o malo. Es decir, nos enseña el cuidado que debemos tener al escoger nuestras amistades, asociados, asesores, colaboradores, porque ellos nos guiarán por buenos o malos caminos, según la naturaleza y las intenciones de ese círculo de amigos o grupo de personas. Es por eso que normalmente la repetimos a nuestros hijos para advertirles sobre las consecuencias de andar con malas compañías.

Es muy ingenuo decir: “yo voy con ellos, pero no soy como ellos”. No es tan sencillo. Las personas con las que convivimos, trabajamos, socializamos y aun las historias que nos muestran los medios de comunicación, influyen decisivamente en nuestras vidas. Sin que nos demos cuenta nos van cambiando por dentro, haciendo que consideremos normal lo que no lo es. Es por eso que nos acostumbramos a la corrupción y consideramos que la violencia es algo natural y hasta divertido.

Y tarde o temprano aceptamos convivir con situaciones de corrupción y violencia; eventos anormales y estrafalarios, lo cual nos hace perder contacto con lo natural. El que se rodea de personas corruptas, egoístas y negativas, acaba siéndolo también a su pesar. Y transitar por los senderos de la deshonestidad e inmoralidad es más cómodo; peor aún si se aviva la soberbia y la codicia que son la madre de todos los vicios.

Frodo, el protagonista de la trilogía El señor de los anillos, quien a pesar de ser el único que podía portar el anillo, no deseaba el poder que daba dicha joya, tan solo quería cumplir su misión: destruirla. Frodo comprendía que es difícil coexistir con el poder y el mal y mantenerse puro, honesto y ético. Que el poder seduce a la gente y le hace propensa a cometer errores éticos, por decir lo menos posible.

Más aún, reconocía que actuar contra los malvados que atacan a los hombres honestos y de buen vivir, es realmente duro. Y elegir libremente el camino del perdón y el olvido se hace casi imposible. Es por eso que resulta más fácil y cómodo unirse a la manada y aprender a aullar. (O)