La elección de la diversidad

- 12 de noviembre de 2018 - 00:00

Durante el primer día de gestión de Donald Trump, cientos de miles de personas participaron en la Marcha de las Mujeres a pocos pasos de la Casa Blanca. Simultáneamente otros tres millones protestaron en las principales ciudades del país por lo que consideraban una supuesta conducta misógina de Trump.

El mandatario invocó entonces a las “inconformes” a que voten en la próxima elección. Pero no solo salieron a votar en un país donde el sufragio es opcional. Muchas decidieron ser candidatas y algunas de ellas sumaron los puestos en el senado que hoy le impiden a Trump tener control sobre la legislatura.

En 1992, 24 candidatas fueron elegidas por primera vez para ocupar una curul parlamentaria en Washington, mientras que otras 23 fueron reelectas. Este noviembre, 34 nuevas mujeres llegarán como congresistas a la capital de EE.UU. y 66 fueron ratificadas para seguir representando a sus estados.

No solo es un récord en cuanto al número de mujeres electas, sino que además se marca un hito de inclusión. Por primera vez habrá dos legisladoras indígenas (una de ellas es además activista en favor de los grupos GLBTI).

También fueron votadas mayoritariamente de manera inédita dos candidatas musulmanas. Más de una docena de estados tendrán representantes mujeres por primera vez. Pensilvania, que antes no tenía ninguna representante, hoy tendrá cuatro. Y Texas ha elegido a su primera congresista hispana.

Hace un año, la neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez servía mesas en un restaurante. Hoy, es la mujer más joven en haber sido elegida al congreso y es el rostro más notorio de esta nueva generación política. La mayoría pertenece al Partido Demócrata. Y casi todas reemplazan a hombres mayores que ellas.

Y así llegamos a Debbie Mucarsel-Powell, la guayaquileña de 47 años que migró a Florida cuando era una adolescente. Escuché a muchos decir que ella ya no es ecuatoriana. Pero gana las elecciones, en parte por sus raíces ecuatorianas porque Florida es un estado cuyo perfil demográfico no ha dejado de evolucionar en las últimas siete décadas.

Desplazó a un legislador de origen cubano que buscaba la segunda reelección para un distrito que abarca desde los barrios del sur de Miami lleno de migrantes latinoamericanos, hasta los Cayos bohemios de Hemingway y buena parte del parque Everglades donde viven los nativos miccosukee.

EE.UU. nos recordó lo diverso que es. Pero lo más importante es el exitoso debut en política de estas activistas y defensoras de los derechos. La mayoría pasó de brillantes análisis en redes sociales al ejercicio legislativo real. Ojalá muchas mujeres a quienes tanto admiro en Ecuador tomen esa misma posta en favor de un país más inclusivo y plural. Nuestra maltrecha Asamblea las necesita urgentemente. (O)

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