Alicia Galárraga

El odio mata

14 de marzo de 2021 00:00

“Cuando todo esto termine, nos encontraremos más fuertes, más sabios, más conectados con nosotros mismos y capaces de disfrutar y apreciar a las personas y las cosas que realmente importan”.

Así escribió Javier Viteri, en su cuenta de Facebook en abril del 2020. Javier era un joven homosexual que vivía en Arenillas, un cantón ubicado a 52 kilómetros de la ciudad de Machala.

 Javier estaba por cumplir 23 años el 28 de julio del año pasado. Dos meses antes, el 28 de mayo, fue asesinado por el conscripto Hilmar Corozo.

La necropsia determinó que el cuerpo de Javier tenía “entre 80 y 90 perforaciones”, la mayoría en su espalda, tórax, abdomen y cuello. El asesino usó tres cuchillos que, envueltos en sangre, se hallaron en el departamento donde vivía Javier, escenario del horrendo crimen.

¿Podría ser que el asesino creyó imposible que las investigaciones lo relacionen con lo sucedido?

Veamos. La noche que Javier fue asesinado, alrededor de las 22h00, se encontraba con tres amigos en su vivienda. Javier les pidió que salgan porque recibiría una visita. Los amigos no se marcharon sino que se quedaron cerca. Pasaron 40 minutos y vieron que la visita salía con mochilas que les pertenecían a ellos y a Javier.

Cuando los chicos lo abordaron, emprendió una carrera y se escapó. Ingresaron a la vivienda de su amigo y hallaron la macabra escena: Javier yacía en el suelo, con innumerables perforaciones y  envuelto en un charco de sangre.

Acto seguido, el primo de Javier, Kevin Viteri, abrió la cuenta de Facebook de Javier que estaba activa en su celular. Revisó los mensajes y encontró detalles sobre la cita que acababa de tener Javier. Los amigos reconocieron en una fotografía al asesino y lo buscaron con la Policía en el cuartel militar ubicado en Arenillas. Lo raro es que no se registró la salida de Corozo del cuartel.

Este 16 de marzo será la audiencia de juzgamiento y Corozo podría recibir una condena de 26 años por el delito de asesinato con agravantes como causar sufrimiento físico innecesario a su victima. ¿Por qué Corozo asesinó a Javier con tanta saña y crueldad? ¿Fue un delito de odio?

¡No a la impunidad. En nombre de la memoria de Javier, que se haga justicia!

 

 

 

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