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Edwin Hidalgo

El gran vacunador

16 de febrero de 2021 00:00

Mientras la “pobre” Venezuela (con 28 millones de habitantes) acaba de recibir 100.000 vacunas que compró contra el covid-19, Ecuador (17 millones) apenas ha recibido 8.000. Las vacunas en general existen desde hace 200 años y se llaman así porque los primeros animales con los que se experimentaron fueron vacas.

Quiero hoy referirme a uno de los grandes benefactores de la humanidad. Hasta hace medio siglo una de las peores enfermedades que atacaban a los seres humanos era la poliomielitis (abreviada polio) que afectaba más a los niños. Una secuela era la parálisis de los miembros inferiores y era común ver a los contagiados que no habían muerto con apoyos metálicos en sus piernas. Recuerdo en mi infancia haber conocido a una niña hermosa que tenía que usar muletas para caminar.

Bueno, retrocedamos más en el tiempo para conocer a Jonás Salk. Nacido en Nueva York en 1914, era hijo de inmigrantes judíos rusos. Cuando logró entrar a la Facultad de Medicina, su familia soñaba con verlo como el médico del barrio, próspero y respetado. Pero Salk optó por dedicarse a la investigación. En esos años era presidente de Estados Unidos Franklin Roosevelt, víctima de la polio. Por eso Roosevelt creó un fondo para producir una vacuna. El investigador Salk se dedicó con pasión a ese objetivo. En poco tiempo estuvo liderando a 20.000 médicos. En siete años de investigación sacaron una vacuna que fue probada en casi dos millones de niños. 

El 12 de abril de 1955 se reveló al público que esta vacuna sí funcionaba. Salk se convirtió en un héroe y fue entrevistado en cadena nacional de televisión. Le preguntaron si ya había patentado la vacuna anti polio, Salk sonrió y dijo que eso sería como patentar el Sol. Un ejemplo para quienes ahora quieren sacar exagerados beneficios económicos de todo, lucrando del dolor ajeno. Bueno, generalmente no son los inventores o descubridores, sino los intermediarios. A Jonás Salk alguna vez le preguntaron cuál era la receta de su éxito: “Leer y leer”, respondió.

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