Tatiana Hidrovo Quiñónez

El Estado informático

25 de febrero de 2021 00:00

En los últimos tiempos el espectro de lo informático se ha introducido en el Estado, que como sabemos es un campo de decisiones, de dominación y de poder, al menos en términos históricos. Lo informático ha sido asimilado como un proceso concomitante de modernización tecnológica, que permite sistematizar y organizar la información (big-data), delegar a la máquina decisiones bajo supuestos principios aleatorios, y facilitar la relación entre ciudadanos y Estado por medio de canales virtuales, para fines de servicios. Todo parece en principio llano, pero no lo es, porque lo que está ocurriendo es que el Estado como campo de poder, está siendo operado cada vez más por especialistas informáticos. Poder e informática, esa es la cuestión.

Lo informático es una dimensión que opera a partir de un lenguaje binario de base matemática (combinación infinita de números). En principio es un lenguaje reservado sólo para unos especialistas, que tienen la capacidad de instruir a la máquina, para que esta procese de un modo o de otro modo y se sincronice en red. Lo que después se refleja ante las personas, en idiomas sociales comunes, es la traducción y el sesgo limitado por la programación.

Dentro del Estado tecnocrático - informático los que escriben en lenguaje binario conforma un novísimo campo de poder, porque sólo ellos o ellas interlocutan con la máquina, organizan, eliminan información y acceden a procesos de encriptamiento (claves). Sin la intervención del informático como traductor y programador, los demás seres humanos quedan fuera, debido a que desconocen el lenguaje binario, el encriptado, las pistas y los closets.

El tema es un poco espeso para los que no entendemos de manera profunda la informática. Un ejemplo comparativo se encuentra en la vieja forma de poder que durante el Medioevo europeo usó el latín como un lenguaje especial para reservar la comprensión del conocimiento y las decisiones a unos pocos, lo que facilitó la formación élites dominantes, en relación a la gente común que sólo hablaba lenguas romances. Por supuesto, la diferencia entre la informática y el latín, es que este último era un idioma que permitía “encriptar” ideas humanas, y en cambio el lenguaje binario no social, carece de sintaxis comprensiva, es decir, jamás será un lenguaje para la política. ¿Cómo cambiará la democracia con el desarrollo de Estados informáticos? (O)

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