El derecho de la mujer a su maternidad responsable

18 de octubre de 2011 - 00:00

El pasado 28 de septiembre, con diversos eventos, algunos movimientos femeninos latinoamericanos celebraron el día de la reivindicación del derecho de las mujeres a que se les respete su maternidad responsable. El día de la despenalización del aborto.

En el Ecuador, el aborto es un delito. El Código Penal lo ubica entre los delitos contra la vida. No obstante, existen excepciones: el necesario terapéutico y el embarazo proveniente de una violación o estupro cometido en una mujer discapacitada o demente.
Debido a su ilegalidad y magnitud, se ha convertido en uno de los problemas sociales más graves. No existen cifras específicas sobre la práctica abortiva.

El problema de los embarazos no deseados es sumamente serio.

Una reciente información del Ministerio de Salud señala que, en el Ecuador, dos de cada tres adolescentes son madres o están embarazadas, lo que alarmó al Gobierno, que emprendió una campaña de control de la natalidad criticada por la Iglesia.

“Estamos dispuestos a asumir el desafío de ir a una agresiva campaña de planificación familiar porque no podemos aceptar que adolescentes se embaracen a los catorce años”, ha expresado nuestro Jefe de Estado, al comentar que incluso hay  niñas embarazadas de diez y doce años.

De ahí que los ministerios de Salud y Educación, fundamentalmente, están empeñados en concienciar a las jóvenes sobre la necesidad de la utilización de los métodos anticonceptivos y una educación sexual integral.
En cuanto al aborto, el pueblo ecuatoriano es profundamente católico. El catolicismo lo considera pecado. La legislación penal, ya vimos, lo criminaliza.

Pecadoras y delincuentes, son miles las ecuatorianas que recurren a la práctica abortiva en la clandestinidad, poniendo en grave riesgo su vida. Según las estadísticas, 1 de 4 mujeres se ha practicado un aborto. En los inicios del año 2000 el aborto constaba en segundo lugar entre las cinco primeras causas de mortalidad.

Sin embargo, hasta ahora solo se ha abordado el problema de la reproducción desde el punto de vista demográfico y no como lo que es: UNA FACETA DE LA SALUD DE LA MUJER.

Nuestro país es un estado democrático. Laico. Defensor de los derechos humanos. En su devenir histórico eliminó de sus ormas penales los delitos de unión libre (1974) y la homosexualidad (1997), por inoperantes. En la práctica judicial, las relativas al aborto resultan también ineficaces e inaplicables.

Es imprescindible que el Estado promueva un amplio debate público sobre la despenalización del aborto. Hacerlo significa reivindicar el derecho a la libertad de más de la mitad de los ecuatorianos a decidir sobre su propio cuerpo. Libertad que en el camino abraza también al hijo y, por ende, a la patria toda.