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Bernardo Sandoval

El CAL y la dolarización

14 de marzo de 2021 00:00

Nadie en su sano juicio, con un mínimo de sentido común y un ápice de honestidad intelectual puede dudar que la dolarización ha sido beneficiosa para el Ecuador. Tras la gravísima crisis de lo que se denominó el “feriado bancario”, el entonces presidente Jamil Mahuad determinó que el dólar pasaba a ser la moneda de uso oficial en nuestro país, fijando el cambio de un dólar por 25.000 sucres. La medida, draconiana sin duda, fue durísima por la desintegración de los ahorros pero, así mismo, sin duda, le ha permitido a nuestro país sostenerse por dos décadas con una inflación baja, le ha otorgado a la población la posibilidad de disponer de un mayor poder adquisitivo y ha establecido una estabilidad financiera que no tuvimos en las tres últimas décadas del siglo XX.

El expresidente Rafael Correa repudiaba la dolarización porque, no solamente representaba, según él, una ofensa a la soberanía sino además decía que era una medida recesiva. Su candidato, seleccionado a dedo, Andrés Arauz también se ha referido como contrario a la dolarización aunque al ser evidente que la población está contenta con el dólar como moneda oficial, ha rectificado sospechosamente su postura. Así mismo, abiertamente ha dicho que tomará el dinero del Banco Central para pagar las deudas del gobierno central con los municipios del país. No tiene el menor problema con esquilmar los recursos del Banco Central, entre los cuales están los depósitos de los ciudadanos ecuatorianos en la banca privada, para restablecer la práctica inmoral de repartir el dinero ajeno con fines de ganancia política en una acción grotescamente demagógica.

Frente a estos riesgos ostensibles, el gobierno actual ha enviado un proyecto de Ley de reformas al Código Monetario y Financiero -COMYF- para proteger a la dolarización y evitar que se consume el asalto al Banco Central; sin embargo, los inefables miembros de la Asamblea Nacional, particularmente el grupo que conforma el Consejo de Administración Legislativa -CAL- arrogándose competencias que no tienen, ha rechazado el proyecto por supuesta inconstitucionalidad.

Otro episodio de vergüenza de una legislatura que simplemente busca salvar un capital político del que carece, tratando de quedar bien con quienes, ellos piensan, les podrían ser útiles a futuro.

Hay que persistir en el esfuerzo de que la Ley de reformas al COMYF se apruebe para evitar que si acaso llegasen gobiernos demagógicos, irresponsables con hambres atrasadas y voracidad contenida no puedan arrasar con el Banco Central y con la dolarización. (O)

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