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Ecuador/Jue.24/Jun/2021

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Fausto Segovia Baus

El arte de desaprender

07 de abril de 2021 00:00

La vida es un aprendizaje continuo: aprendemos y desaprendemos. La historia, por ejemplo, deja sus legados que son enseñanzas –para bien o para mal- que perviven.

Enric Corbera, psicólogo español, considera que estos mensajes se transmiten, de generación en generación, porque están de alguna manera programados, organizados para que así sucedan. En el pensamiento de Erick Berne, francés, la programación no es sino el guion que atraviesa nuestras vidas, y por medio del cual somos lo que somos, pensamos como pensamos, actuamos como actuamos, sentimos como sentimos. Esta programación o guion para mucha gente constituye un peso y en ocasiones una tortura. Porque es un ritual que se repite y reproduce, y es causa directa del dolor, del amor, la enfermedad e inclusive la muerte.

El arte de desaprender que preconiza Enric Corbera se actualiza cuando, por obra de la pandemia, la sociedad ha desnudado sus flaquezas, sus violencias inenarrables y pobrezas de espíritu que han delatado lo peor de la condición humana: el doble estándar de una moral en decadencia. Para ejemplificar este concepto, Corbera recuerda la trama del filme “Matrix”, que es la emulación de una sociedad sutilmente programada para matar, y donde la disyuntiva es despertar o seguir durmiendo. Pero el despertar es más fatídico que el sueño.

La impresión de muchos investigadores es que vivimos una sociedad programada, cuya metáfora es la máquina impuesta por muchas vías, a través de nuestros ancestros, heredados por nuestros padres y transmitidos mediante el inconsciente familiar y social o colectivo, que es el país donde vivimos.

¿Cómo liberarnos de este karma, la cruz que llevamos dentro o lo que se llame?, pregunta Corbera. Una posible respuesta es despertar, tomar conciencia de que, en realidad, nuestra vida ha estado condicionada por estos programas heredados. Y desaprender. Que significa buscar el cambio de pensamientos y creencias, y en ocasiones deshacerlas en aras de una mejora real, que nos permita conocernos más y comunicarnos con nosotros mismos. ¿Hacer consciente el inconsciente?

El cambio que se pregona no es posible desde fuera, sino desde dentro. El método es encontrar el camino que nos llevará a desaprender los programas tan bien aprendidos, y poner la semilla para reaprender como personas, familias, comunidades. Y como país. ¿Por qué no? (O)

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