Educación médica pública

- 15 de diciembre de 2018 - 00:00

La universidad es parte de la esencia de la identidad de las naciones. La formación universitaria pública y gratuita ha constituido en Ecuador una fuente de acceso a los estratos económicos y sociales medios y altos. Muchísimas familias tienen hijos que acceden por primera vez a la formación profesional. Esta es una inversión para el Estado, no un gasto, como creen los de tendencia neoliberal que buscan disminuir las asignaciones sociales para fortalecer las inversiones de lucro.

Las facultades de medicina de las universidades públicas mantienen niveles de excelencia. Sin embargo, en las últimas décadas, la creación de nuevas facultades privadas generó situaciones de inequidad en las prácticas preprofesionales de los hospitales públicos. Por razones políticas, hospitales públicos del propio Ministerio de Salud y del IESS abrieron las puertas a los alumnos de universidades privadas, perjudicando la proporcionalidad de los futuros profesionales de universidades públicas.

En Quito, Guayaquil y Cuenca, autoridades y estudiantes de universidades públicas debieron exigir y luchar por la defensa de lo público. No se trata de que las prácticas preprofesionales de los estudiantes de las universidades privadas se vean perjudicadas, pero el pago de tutores hospitalarios en los hospitales públicos y los cupos desproporcionados para las mismas, tampoco deben perjudicar a las públicas.

Los hospitales privados acogen de manera exclusiva a los estudiantes de similares universidades, pero como no son suficientes estas plazas, deben acceder a razonables cupos de hospitales públicos. Pero, indiscutiblemente, estos cupos deben ser, de modo prioritario, para las prácticas preprofesionales de las universidades públicas.

La medicina, por sus descubrimientos y tecnología (de las mayores empresas lucrativas del mundo, por medicamentos, equipos e infraestructuras), se ha constituido en una de las más rentables profesiones. Por su vocación de servicio, de investigación y garantía de la seguridad económica, es la primera opción de los bachilleres. Es justo que la universidad y los servicios médicos públicos mantengan abiertas las puertas a los bachilleres de familias que no tienen recursos para pagar las privadas. (O)

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