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Ecuador/Vie.22/Oct/2021

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Esteban Ávila

Ecuador renunció a su localía

19 de septiembre de 2021 00:00

El fútbol inglés es cuna de tradiciones más que centenarias. No es solamente el árbitro vestido de negro, tampoco los toffees en el estadio del Everton. Hay una que es fundamental: la Selección de Inglaterra juega de local en el Imperial Estadio de Wembley, en ningún otro lugar. Y Wembley solo está para la Selección.

Nadie creo que sea capaz de imaginar al técnico de The Three Lions decir que necesita cambiar de Wembley a, pongamos, Old Trafford porque, por ejemplo, necesita mayor presión de los aficionados. Mucho menos a los dirigentes concediéndole tal pedido.

Pues acá pasó eso. De repente, el desconocimiento de la historia hace olvidar que Galo Roggiero se batió contra toda América para que Quito sea sede de los partidos de la Selección, en un momento en que el fútbol en las ciudades de altura estaba discutido en las esferas de FIFA y Conmebol.. Desde entonces, eliminatorias a Francia 1998, había quedado claro: Quito es la sede natural de la Selección de Ecuador.

Luego, la arremetida por eliminar a Quito y a La Paz de los calendarios internacionales de Selecciones siguió. Y ahí hay que reconocer a Luis Chiriboga, quien hizo lo mismo que Roggiero: dejar claro que no hay razón alguna para que la Selección de Ecuador deje su sede, ni siquiera la influencia de argentinos y brasileños que prefieren evitarse la molestia de jugar a casi 3 mil metros.

Todo esto ha sido olvidado. Resulta que el actual cuerpo técnico considera que es prudente jugar con Bolivia en Guayaquil, al inicio de la fecha triple de octubre, porque así se preparan los partidos en un ambiente parecido al de Caracas y Barranquilla. Tal tesis cojea de una pata, pues la capital venezolana tiene el próximo mes una temperatura promedio de 18 grados. Barranquilla, sabemos, sí es un infierno.

Y así fue que Ecuador, ante la historia, renunció a su localía. La que parecía grabada en una placa de bronce, No importó la lucha de años anteriores por hacer valer el derecho a jugar donde se vive. Bastó que "el calor" rompa con una tradición que parecía se estaba respetando. Parecía.

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