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Ecuador/Sáb.12/Jun/2021

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Maria Paz Jervis

Ecuador en el mundo

10 de mayo de 2021 00:00

Uno de los desafíos más grandes que tiene el Ecuador en este período es insertarse nuevamente en el mundo. Los primeros años de lo que va del presente siglo el posicionamiento político interno derivó en una política exterior marginal, improvisada, desorientada y oportunista, propio de la corriente del socialismo del siglo XXI.

Durante el último periodo de gobierno se hizo esfuerzos importantes, cuando se designó a diplomáticos de carrera como cancilleres, pero la tarea aún esta cuesta arriba. Reconstruir una institucionalidad avasallada requiere de más tiempo, perseverancia y objetivos políticos claramente definidos.

Los objetivos de un país deben defender los grandes intereses nacionales. Parecería fácil determinar cuáles son esos grandes intereses que persigue una nación, pero hay que reconocer que para el Ecuador no ha sido una tarea sencilla. Ante la coyuntura, nuestras urgencias económicas constituyen la prioridad, por eso es fundamental promover los acuerdos comerciales que ya se han anunciado porque traerán ventajas a nuestra ciudadanía. Pero la política exterior no es solo acuerdos comerciales. Se requiere entender los intereses políticos, estratégicos de seguridad y defensa del país para así acercarse al resto del mundo. Sería ingenuo pensar que, ante la ausencia de problemas limítrofes, el Ecuador no tiene amenazas de origen geopolítico a las que se puede dar respuesta de manera aislada e individual.

Precisamente la pandemia del COVID 19 puso en evidencia que un país sin política exterior fuerte no puede defender sus intereses en el sistema internacional y así garantizar el derecho a la salud y a la vida de su gente. Todos los años perdidos en proyectos de integración que respondían a discursos ideológicos nos aisló del resto del mundo.

Ahora hay que apostar con fuerza a una política exterior institucionalizada. Es muy fácil destruir lo que se construyó durante muchas décadas, como ocurrió con otras instituciones fundamentales del Estado, por ejemplo, Fuerzas Armadas, Banco Central y tantos otros ejemplos. La representación política a nivel internacional del país también se desmontó y ahora es indispensable una diplomacia sólida, académica y profesional con trayectoria en las relaciones internacionales.  Para ello el nuevo gobierno deberá contar con esos profesionales del servicio exterior que se han preparado y han demostrado suficientes cualificaciones, que, además les permita alinearse al plan estratégico de los grandes intereses nacionales, una política exterior que derive de un proyecto de Estado a largo plazo más allá de la coyuntura.

En el Servicio Exterior contamos con esos profesionales, y el nuevo gobierno nacional deberá fortalecer a la diplomacia ecuatoriana para hacernos un espacio en el sistema internacional de las potencias emergentes y el nuevo multilateralismo. (I)

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