Resistencia Dumas Mora

- 06 de septiembre de 2018 - 00:00

Los imperios han durado apenas siglos; a la postre, todos han caído vencidos por sus contradicciones económicas y vocación expansionista. En cambio, los grandes espacios culturales del mundo han mantenido su vitalidad durante milenios, a partir de la conjunción de la religiosidad y la lengua. Quizás ese sea el caso de la cultura latina, extremadamente variada en sus formas expresivas, pero unificada en su esencia lingüística-religiosa.

La latinidad ha sorprendido al mundo tanto por su creatividad, como por su respuesta frente al intento homogeneizador de la globalización. El mayor ejemplo ha sido América Latina, hija de un ser bifronte, que convirtió la lengua del conquistador en un cincel contrahegemónico, usado para autodefinirse, afirmarse y resistir.

En la ruralidad latinoamericana, miles de juglares campesinos, sin analizar la métrica, dotaron de contenido a las antiguas formas hispanas y mantuvieron viva la tradición del verso rimado, uno de cuyos casos relevantes ha sido el de los payadores de la pampa argentina.

En Ecuador destaca el caso de la zona norte de la provincia de Manabí, área donde se formó la clase campesina y cultura montuvia en el siglo XIX, como consecuencia de la expansión agrícola impulsada por la agroexportación.

Ahí nació uno de los poetas iletrados más extraordinarios, Florentino Valdez; tiempo después, Dumas Mora, otro coplero singular, quien se distinguió por la improvisación y la persistencia de la rima como recurso estético útil para expresar la pasión, ejercer la memoria y tejer las relaciones sociales. Dumas Mora murió hace poco, es justo por ello evocar su canto:

Es muy triste navegar
sin los rayos de la luna
también es triste amar
sin esperanza ninguna

Los versos del coplero manabita tuvieron como centralidad el amor y el piropo, pero también la picardía y la sátira política, mostrando que la oralidad montuvia es otro modo de expresión, para responder a un orden considerado injusto y antiético:

La cárcel le viene bien
a quien tanto daño hace
pero en esa cárcel no están
Mahuad y los de su clase

La cultura latinoamericana y su poesía oral se nutren de la esperanza de otro mundo posible, la interiorización de la naturaleza, el vuelo imaginativo y la fuerza de la palabra social:

Si yo pudiera volar
volaría todo el planeta
y al cielo iría a cantar
a mi madre y a Calceta.

(Dumas Mora. Manabí. 2018 +) (O)