¿Será posible ganar la guerra contra las drogas?

- 16 de agosto de 2018 - 00:00

Cuando apenas estábamos asimilando el tremendo impacto que es tener una niñez y adolescencia que ha caído bajo la dependencia de las drogas, quizá por nuestra culpa y novelería de aplicar “correctivos” que no son adecuados a nuestra sociedad y cultura; nos aparece el famoso “Guacho” en la frontera esmeraldeña, colombo-ecuatoriana, y que hasta ahora, impunemente asesina a varios ecuatorianos, entre soldados y civiles. Y todo es por el maldito “negocio” de las drogas.

La Policía y el Ejército de los dos países trabajan intensamente, pero los secuestros y matanzas continúan. En realidad, los dos gobiernos han tenido éxito al capturar arsenales de armas y municiones, confiscar toneladas de drogas acá y en otros continentes; y por lo menos en Colombia, se han desmantelado cultivos y laboratorios para el procesamiento de estos alucinógenos, así como se ha capturado a varios cabecillas de estos numerosos carteles y disidentes guerrilleros.

Pero a pesar de estas victorias tácticas, en donde atacamos el lado nuestro que corresponde al abastecimiento de drogas; la guerra contra el narcotráfico luce imbatible, pues la tremenda demanda que existe por parte de Estados Unidos y Europa Occidental se mantiene con un apetito insaciable por las drogas ilegales.

Y pese a las promesas de ayuda y colaboración para erradicar la provisión de drogas desde nuestros países, vemos con escepticismo los fracasos de acciones tales como el Plan Colombia, que costó $ 8 millardos a los ciudadanos norteamericanos, que ayudó a desmantelar y reducir algunos carteles colombianos, sin embargo, no hubo una significativa reducción en la cantidad de cocaína y otras drogas enviadas ilegalmente desde Colombia a Estados Unidos.

Mientras se mantenga ese inmenso mercado por cocaína, heroína y otras drogas que deja irresistibles beneficios económicos, los carteles y “Guachos” se mantendrán activos en este diabólico negocio. No importa el endurecimiento de las leyes en Estados Unidos, pues el porcentaje de americanos que usan cocaína, heroína, crack, mariguana y metanfetaminas se ha mantenido estable, siendo ahora un mercado de 35 millones de drogadictos. Nuestra lucha contra el tráfico de estupefacientes debe ser equiparada por una verdadera guerra norteamericana en contra de la demanda en su país. Ese es el auténtico campo de batalla. (O)