El Telégrafo
El Telégrafo
Ecuador/Dom.1/Ago/2021

Columnistas

Tendencias
Historias relacionadas
Fredy Lobato

Dos años del matrimonio y el orgullo periférico

19 de junio de 2021 00:27

“No hay chile que te embone”, es un coloquialismo mexicano para aludir a quienes “nada les gusta”, como suele pasar en redes sociales ahora. Es como una generación de inconformes que van a reclamar por algo y no estarán satisfechos si lo logran. A veces por capricho, otras porque siempre hay algo que decir.

Hace 13 años en la lucha de derechos LGBTI en Ecuador, los activistas apoyamos la Constitución de Montecristi por reivindicar más derechos, pese a que negaba el acceso igualitario al matrimonio o la adopción, pero había otras garantías que el correísmo entregó como canonjías, ´para no reclamar lo otro´. Como ningún chile nos embona, en 2013 dio a luz la lucha por el matrimonio igualitario.

¿Y qué pasó ahí? El activismo LGBTI se dividió en dos aguas: la correísta y el resto. Con dinero y cuotas de dominio, la correísta almorzaba con el jefe de todos los poderes, para agendar temas de políticas públicas LGBTI –políticas que, por cierto, se ejecutaron a medias.

¿Cuál era el discurso antimatrimonio? Correa amenazaba con llamar una consulta popular y que la mayoría rechazaría que dos personas del mismo sexo puedan casarse. Eso sucedería hasta el día de hoy, aunque con menor oposición que antes. El Latinobarómetro lo dice: la intolerancia hacia lo LGBTI en Ecuador disminuyó para 2019. Correa en 2013 era poderosamente homofóbico y rodeado de activistas que sin embargo le agradecieron con una placa.

El activismo clientelar correísta decía: ´el matrimonio es una demanda de activistas pelucones´ despreocupados con que la población transgénero no tenga acceso a educación, salud, vivienda, trabajo y es impunemente asesinada. Pero eso no dejó de pasar hasta luego de 2017 que Correa dejó el poder.

Dos años de superado el escollo, nos podemos casar; pero las otras demandas subsisten. Como ningún chile nos embona, ya liberados del correísmo, la demanda al Estado sigue siendo el atender lo otro: que la discriminación continúa marginando LGBTIs de derechos fundamentales

Contenido externo patrocinado