No es fácil esconder el dinero sucio

- 22 de noviembre de 2018 - 00:00

No podemos menos que felicitar por los esfuerzos que se hacen para acabar con la corrupción en el país. Sin embargo, no es suficiente castigar a estos delincuentes. Es necesario recobrar el dinero que se robaron los corruptos.

Sabemos que los funcionarios deshonestos y los delincuentes mafiosos son brillantes en esconder el dinero mal habido y la forma como lo obtuvieron. Si creemos que las coimas y los robos de los fondos públicos se van por medio de oscuros personajes cargados de maletas llenas de dinero, estamos muy equivocados.

Se han creado “atajos” legales e institucionales que permiten fluir a nivel global esta riqueza. Muy a menudo se lo hace explotando las redes financieras mundiales y no se necesita dinero físico. Es suficiente una transferencia en línea. Y es de esta manera que los funcionarios ladrones, los oscuros hombres de negocios y los mafiosos criminales necesitan: un banco que esté dispuesto a hacer estas transacciones; un abogado, un contador o cualquier otro tipo de facilitador que sirva de bróker para este proceso; y finalmente una compañía que en forma anónima sirva de vehículo para mover este dinero sin ser detectado.

De esta manera, si queremos parar la corrupción, debemos ajustar muy estrechamente las leyes que regulan estos tres tipos de actores. Para empezar, debemos eliminar o restringir la apertura para poseer y controlar compañías “anónimas” que lavan el dinero y evaden los principios contables. Los Panama Papers ya nos enseñaron una lamentable lección. Y de hecho necesitamos mayor transparencia de las corporaciones globales que se sienten tentadas a usar ese anonimato dentro de sus prácticas empresariales. Odebrecht no es la excepción.

Es absurdo que un tercio de los 50 más grandes bancos a nivel mundial hayan estado expuestos a mover en sus arcas $ 57.000 millones saqueados de las economías estatales. Será imprescindible que los banqueros paren de ganar esos fabulosos bonos por resultados y encaren multas personales, suspensión y aun cargos penales y criminales cuando estén envueltos en estos delitos.

Si no se hace esto, no va a cambiar el sistema bancario. Y claro, los abogados y contadores deberán observar las debidas diligencias en sus gestiones, para evitar el lavado de dinero. Todo esto nos permitirá recobrar el dinero robado, que ahora lo necesitamos mucho. (O)