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Ecuador/Vie.30/Jul/2021

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Diego Salgado Ribadeneira

Dignatarios

14 de julio de 2021 00:06

A los cargos de elección popular se le conoce también como dignidades y a quienes los ostentan, como dignatarios.

Y es lógico, la calidad de dignatario se entiende que es una persona merecedora del favor popular, es decir, digna de representar al pueblo. El candidato a una dignidad, compite en una lid electoral contra otros candidatos y la mayoría ciudadana elige al que piensa que es el digno de esa distinción.  Según el diccionario, digno es decoro o decencia y, así mismo, los constitucionalistas, al escribir la Carta Magna lo entendieron. Sin embargo, no todos los dignatarios, entienden la magnificencia del nombramiento, el gran honor de representar a los electores DIGNAMENTE, es decir, como se merecen los ciudadanos, siempre sujetos a las normas.

En el Ecuador los dignatarios, son servidores públicos y como tales están regulados y controlados por la Constitución y otras leyes, de acuerdo a la dignidad.

Los servidores públicos deben cumplir con las reglas, no pueden actuar con desprecio a los electores, ni a las leyes, deben respetar los recursos públicos y cuidar que otros los respeten, además deben cumplir con el mandato para el cual fueron elegidos, son representantes de los ciudadanos.

Según el Artículo 233 de la Constitución:

“Ningún servidor público estará exento de responsabilidades por los actos realizados en el ejercicio de sus funciones, o por sus omisiones, y serán responsables administrativa, civil y penalmente por el manejo y administración de fondos, bienes o recursos públicos.”

En el Concejo Municipal de Quito, se han dado unos casos inéditos: En el período 2013-2017, dos concejales fueron señalados como infractores de la Ley en el ejercicio de sus funciones, circularon con grilletes electrónicos como medidas cautelares; y hoy, el propio Jorge Yunda, elegido alcalde de la capital, es vigilado por la Justicia, mientras se investigan casos de corrupción en los que podrían estar involucrados, él, su hijo y sus amigos.

Estos casos de personas que no entendieron la majestad del poder que sus electores les otorgaron. Indignos.

 

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