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Ecuador/Dom.19/Sep/2021

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Edwin Hidalgo

Detesto ese diccionario

29 de julio de 2021 00:41

Me enferma el tal diccionario de la “real” academia. Para comenzar, lo de real. Excepto un país, las naciones hispanoparlantes somos repúblicas desde el Río Grande hasta el Cabo de Hornos. De la misma manera, el 10% de hispanoparlantes quiere imponernos el dialecto madrileño a la mayoría. Sepan de una vez que Cervantes pronunciaba su apellido como /tser-bán-tes/, nunca con ese sonido actual como el inglés TH. Por eso no existe el “seseo” sino más bien el “thetheo”. La tendencia de las lenguas latinas fue convertir a la C en S. Decimos ciudad en Hispanoamérica como en portugués “cidade”, en francés “cité”, “ciutat” en catalán,  todos con S. Y una lengua híbrida, como el inglés, tiene “city”.

El español es una lengua con base latina con fuerte sustrato ibérico y un 15% de préstamos árabes. Pero los puristas pretenden conservar una supuesta pureza de la lengua. La Academia de la Lengua Española se formó calcando a la similar francesa. Y a veces se demoran tanto en aceptar vocablos que ya la gente los usa sin hacer caso al diccionario. Cuando se comenzó a decir “apartamento” en español, la academia se negó y hasta se propuso usar la palabra “apartamiento” que sí existía en el diccionario. Pero apartamiento viene de apartar que no tiene nada que ver con el apartamento donde vive una familia, sin apartarse de nadie.

 Pero el otro día sí tenía ganas de quemar el “real” diccionario. Siempre he entendido que frontera es la región entre dos países, dividida por un límite político. Por curiosidad busqué la palabra “frontera” en el diccionario académico y este me dice “ver frontero”. No solo huele a machismo, es más bien un idiotismo. Frontera es más importante en significado que frontero. Históricamente, también están mal pues se olvidan de Jerez de la Frontera (renombrada así en 1264, por estar en el límite con el reino musulmán de Granada). Y el marqués de Santillana, antes de 1450, escribió: “Moza tan fermosa non vi en la frontera com’una vaquera de la Finojosa”  (Serranilla VII). En fin…

 

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