Concientizar y actuar en consecuencia (III)

- 12 de agosto de 2019 - 00:00

Dos interrogantes: 1) ¿Resulta tibia la decisión que considera el 19% de las empresas consultadas, sobre la desvinculación laboral de los efectivamente involucrados en hechos de soborno?, y, 2) ¿Está la meta cumplida con la adopción de una norma ISO?; de esta última afirmé que es solo el principio. Pero, ¿es el punto 0?

Vamos en orden, procontextualización. Es indiscutible la trascendencia de un estudio –académicamente revestido– donde se diagnostique el estado de las prácticas empresariales, en la región, para con el soborno; con mayor utilidad si se tiene data nacional (en Ecuador, Espae lo ejecutó), ya que puede ser usado como insumo de alerta o de mejora en nuestras empresas, sea para aquellas que descuidaron su lucha contra la corrupción, o para quienes la venían realizando de alguna forma. Ahora bien, por espacio y tiempo es imposible reflexionar en todo el estudio. Sin embargo, como arranque del debate y –mayormente deseable– que todas estas líneas tengan sus frutos en las organizaciones (más cuando ellas están llamadas a girar la manivela económica y productiva del país), quiero concluir –temporalmente– esta reflexión, pasando a contestar: interrogante 1) no es tibia, sino plausible terminar la relación laboral luego de evidenciarse el acto de soborno. Lo grave está en que –para ejemplarizar–, de 10 entidades, tan solo 2 de ellas sean severas para con el acto deshonesto e inmoral del soborno. ¡Solo 2! Subrayo que es mi postura, y respeto –aunque mucho me cuesta comprender– a quien piensa que aquello no es grave. Para meditar: quienes son radicales; o están fuera de sí, o al revés –para con quienes no son radicales–. Y, 2) ISO apunta al proceso. Bien. Mejoramos en procesos, pero, ¿quién los maneja? Las personas. Ese es el punto 0. Ergo, ¡hay que trabajar en su código de valores!

“Bonus”: Cuidado seguimos girando en el eje del cumplimiento tácito: cumplir y ya. Distinto es: cumplir, socializar, retroalimentar y mejorar. (O)