El destino de Lula y el de Brasil

- 23 de noviembre de 2018 - 00:00

Nunca el destino de una persona se ha identificado, de forma tan estrecha, con el destino de Brasil. Ya no basta con la trayectoria de vida de Lula, con el apellido Silva, pequeño pobre del interior del nordeste brasileño, expulsado por la sequía hacia el sur, lustrabotas, que llega a ser obrero. No basta con que Lula se haya vuelto el mejor presidente de la historia del país, que dejó el gobierno con 74% de apoyo. No basta con todo eso, ahora Lula refleja la situación misma de Brasil.

Todos sabíamos que del destino de Lula dependería el destino de Brasil. Que Lula libre significaría su candidatura a presidente, su victoria en primera vuelta y de nuevo presidente del país. La derecha también lo sabía.

De ahí que inventó un proceso sin ningún fundamento, y quitó la presunción constitucional de inocencia, lo ha metido en la cárcel, le ha negado el habeas corpus, le ha quitado el derecho a participar de las elecciones, hasta de dar entrevistas y declaraciones públicas, para que alguien de la (extrema) derecha fuera elegido en su lugar.

Los brasileños sufren, en grado máximo, la falta de protección de sus derechos, de su empleo formal, de su salario mínimamente digno, de su escuela pública, de su servicio público de salud. Sufren tener que convivir con un gobierno que les quita el servicio de médicos cubanos, que se entrega absolutamente a las manos de Estados Unidos, que tiene ministros que dan vergüenza a los brasileños y hacen el ridículo.

El presidente electo escoge lo peor de cada sector para componer su gobierno. Como ha prestado un servicio inestimable a los grandes empresarios, a los medios, de impedir la victoria electoral del PT, se siente con el derecho de decir y de hacer lo que le dé la gana, como si no dependiera de nadie. Como si administrara una hacienda, sin contrapesos. Por ello hace anuncios y después recula, lo que más ha hecho hasta ahora. Nadie tiene idea de lo que será Brasil en manos de gente así. (O)