Desdolarizados

- 21 de octubre de 2019 - 00:00

Me empiezo a imaginar un Ecuador sin el dólar y no porque sea apocalíptico ni escandaloso, sino porque para avanzar en medio de esta súbita penumbra es necesario aprender a tantear.

Lo primero que se me viene a la mente es cómo convencerán a la gente que entregue sus dólares para recibir un puñado de billetes desconocidos. Las economías buscan refugiarse en divisas globales y fuertes. Pero aquí estaríamos saliendo de la casa para irnos a dormir al jardín. Luego pienso en el tipo de cambio. Ojalá no sea una propuesta inorgánica para hacernos creer que seguimos siendo sostenibles.

Los señores vándalos se pondrán felices porque el bolsillo se les engordará más rápido. Pero lo que no saben es que más billetes no necesariamente significa más valor. La nueva moneda deberá contar con las reservas suficientes que la sostengan y la protejan durante los periodos de volatilidad. ¿Nos alcanza lo que tenemos? No. ¿Podemos evitar un mercado negro? Lo dudo.

Una crisis de liquidez no es lo mismo que un problema de solvencia. Lo primero se arregla imprimiendo billetes y asumiendo una consecuente devaluación. Lo segundo se compone enderezando un rumbo, y eso suele ser más traumático. Nadie quiere llegar a eso.

El poder adquisitivo se verá deteriorado y por primera vez una generación descubrirá lo que significa realmente la inflación. Desde hace algunos años, el podio de la inflación más baja de América Latina lo ocupan las tres economías formalmente ancladas al dólar: El Salvador, Ecuador y Panamá.

Es más, la inflación de este año en Argentina, equivale a la suma de las tasas de inflación de Ecuador entre 2002 y 2019. Así de baja ha sido, pero salimos a destruir el país por temor a la supuesta cascada de sobreprecios por la eliminación de los subsidios a los combustibles.

Dicho sea de paso, las tasas de interés aumentarán y el dinero se encarecerá. El país vivirá una dolarización de facto porque la gente se resistirá. Las remesas que recibimos se diluirán un buen tanto en el tipo de cambio. Quienes importan insumos para producir pagarán en dólares y venderán en moneda nacional. Los ahorros y los planes de retiro también perderán valor.

En resumen, si se daña el tractor de Leo los repuestos serán más caros. Ojalá pueda venderlo a buen precio porque si tiene que comprar uno nuevo quizás le resulte demasiado costoso. (O)

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