El desafío igualitario

- 16 de junio de 2019 - 00:00

La Corte Constitucional reformó la Constitución e introdujo el matrimonio igualitario. Es decir que la Asamblea no puede limitar esta decisión. Un grupo de colectivos y de actores de opinión celebran esta batalla frente a los tribunales de justicia que la han desplegado durante muchos años.

Pero a este momento histórico no dejan de encaramarse otras voces que empapelan de insultos, como argumento de contestación, a quienes disienten de esta decisión del poder público. ¿Cuál es el desafío igualitario tras la resolución de la Corte?

La consigna del activismo social que consiguió este resultado judicial consiste en el triunfo del amor. Pero ¿qué tipo de amor está detrás de las voces que no mantienen la compostura e insultan abiertamente a millones de católicos y cristianos por solo el hecho de serlo? Califican como curuchupas, cavernarios, retrógrados, oscurantistas, fundamentalistas, extremistas y más agravios de honda insensibilidad que no contribuyen en la reconciliación de los sectores.

Tampoco justificaré las ofensas que diariamente reciben quienes promueven cualquier causa, pero al trabajar en el igualitarismo empecemos por el respeto y eliminemos toda forma de degradación del otro. Ni en las épocas del correísmo se encontraron tantos insultos en tan poco tiempo.

Parece que los más fanáticos de todos los frentes salieron de los armarios de la década ganada y reaparecieron con la intención de sembrar el caos social para luego cosechar la inestabilidad de las instituciones representativas. ¿Acaso eso busca el igualitarismo? No, el igualitarismo es imparcialidad, es luchar en contra de la discriminación y es considerar a todos por igual.

Si esto es cierto, algunas de las voces más iracundas de estos días deberán volver a los libros y considerar que las opiniones discrepantes no merecen ser descalificadas como lo han sido, porque no se trata de la sustitución de la dictadura de unos por la dictadura de otros. (O)

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