Década de cambios: 2007-2016

- 28 de diciembre de 2016 - 00:00

Concluye una década de cambio ganada para el pueblo y la patria. A diferencia de las décadas perdidas del pasado, de la vieja partidocracia oligárquica y entreguista en las que se extremó la tradicional dependencia ultraexplotativa de Ecuador, acentuó las desigualdades sociales, concentró más la riqueza en manos de un puñado de poderosos banqueros, grandes exportadores y terratenientes y otros privilegiados; se sometió a las políticas neoliberales del FMI y el país solo tuvo como resultado una y otra vez atraso, miseria, crisis; sin soberanía, con el presupuesto entregado a los chulqueros internacionales, con los dineros del BCE entregado a los banqueros, atracadores del ahorro nacional, con más pobreza, desempleo y las familias ecuatorianas divididas por las masivas emigraciones.

A pesar de las adversidades de los dos últimos años, por efecto de la baja del precio del petróleo y del terremoto, que quebrantó la economía y la vida social, este año concluye, en cambio, con toda una década ganada, de transformaciones profundas, de indiscutibles realizaciones sociopolíticas y económicas, con un país que recuperó democracia, dignidad y soberanía, lo que es de reconocimiento internacional, con liderazgo regional.

Solo el interés electorero perverso y el odio no lo reconocen. Ecuador ha gozado de estabilidad política y AP, con un gran apoyo popular, ha ganado 10 elecciones consecutivas, incluidas 3 consultas populares; en una de ellas se logró la aprobación de la Constitución de Montecristi, la más avanzada de la historia republicana, en la que se consagra la igualdad de derechos, incorpora a los jóvenes, policías y militares a la vida política, establece la igualdad de género y los derechos de las nacionalidades y pueblos, en el marco del reconocimiento de un Estado institucional de justicia social, democrático, soberano e independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico.

En esta década fecunda se expulsó a la oligarquía de los cuerpos colegiados de los diversos ámbitos del Estado y entidades de control. Es cierto que falta mucho por hacer, que hay que superar a infiltrados, corruptos y burócratas insensibles y utilitarios.

La salud y la educación públicas son ahora gratuitas; y la seguridad social que ha sido ampliada en cobertura (1,5 a 3,2 millones) y servicios; se fortalecen las políticas de saneamiento ambiental y se multiplican espacios diversos de entretenimiento público. Todo esto con reducción de la pobreza (del 51% al 35%) y recuperación progresiva de la capacidad adquisitiva en relación al costo de la vida.

Lo anterior fue posible por un manejo responsable desde la óptica productiva y social de los recursos del Estado, gracias a la recuperación de la riqueza petrolera, entregada por uno y otro gobierno a las transnacionales; el manejo responsable del servicio de la deuda y un aumento sustancial de las recaudaciones tributarias combatiendo la evasión. En ese contexto fue posible la construcción de centenares de megaproyectos en todos los sectores, particularmente en viabilidad, hidroelectricidad, riego y petróleo; hospitales, escuelas, colegios y universidades, parques y alamedas. Gran obra que, debidamente aprovechada,  permitirá elevar la producción y productividad, y servir de base para transformar las estructuras productivas y desarrollar la industria diversa, junto al conocimiento.

Por cierto que falta mucho por hacer, sobre todo en el ámbito agrario y laboral, así como en el combate a la corrupción.

Hay deudas de la RC. Hay toda una agenda para la próxima década, en la cual esperamos la consolidación del proceso de cambios, el Estado democrático y poder popular. Felicidades a todos [email protected] lectores y sus familiares con motivo del nuevo año 2017. (O)